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El Diario del Pastor en la Red, Ed. Esp., Edición 1, otoño 2011

Un ministerio de…

Autor: Dr. Roger Pascoe, President,
Email: [email protected]

Esta es la primera edición de un reporte trimestral para pastores, cada edición incluirá artículos sobre algunos o todos los tópicos siguientes: sermones, liderazgo, ministerio pastoral, bocetos de predicaciones, y artículos devocionales que le estimularán espiritualmente. Este ministerio en sitio web es para pastores en particular, y en general para todas las personas involucradas en algún ministerio cristiano.

Nuestra misión es “fortalecer a la iglesia en la prédica y liderazgo Bíblicos” y esperamos que esta publicación digital haga esto ya que pretendemos enseñar, ayudar, y animar a las personas en ministerios por todo el mundo, aún en algunos de sus lugares más remotos.

Que Dios les bendiga en su servicio para él y que estos artículos sean una fuente de inspiración y motivación en su exposición de la Palabra de Dios y su liderazgo del pueblo de Dios.

I. Prédica: ¿Qué es?

La prédica Bíblica es la proclamación pública de un mensaje de Dios, que sale del contenido de las Escrituras. La prédica Bíblica involucra declarar un mensaje de Dios a cierta audiencia en cierto lugar y en cierto momento, cuyo mensaje viene de la Palabra de Dios, las Escrituras, el cual usted explica y aplica a las vidas de sus oyentes.

Es crucial que tal mensaje sea uno que previamente haya sido aplicado a su propia vida para que así, lo que predica sea ejemplificado en usted de tal manera que su público pueda ver en usted el mensaje vivo ante ellos. Llamamos a esto “prédica encarnacional.

La prédica Bíblica no es una conferencia, no es un discurso, no es un monólogo dramático. Tiene su propia forma y función. “Un predicador no es un escritor leyendo su propio manuscrito, es una Voz, un Fuego, un Heraldo, arrojado y entusiasmado con su sagrado trabajo – un orador hablando en nombre y con la fuerza del cielo.” (Joseph Parker, cited in Stephen F. Olford, “Preaching the Word of God,” 34).

Hay muchas definiciones diferentes de lo que es una prédica bíblica (algunas veces llamada prédica expositiva), tales como:

Stephen Olford: “La prédica Expositiva es la explicación y proclamación del texto de la Palabra de Dios empoderada por el Espíritu, teniendo en cuenta el significado histórico, contextual, gramatical y doctrinal del mensaje entregado, con el objetivo específico de producir una respuesta Cristo transformadora.” (“Anointed Expository Preaching,” 69).

Haddon Robinson: “La prédica Expositiva es la comunicación de un concepto bíblico, sacado de, y transmitido a través del estudio histórico, gramático y literario de un pasaje en ese contexto, el cual el Espíritu Santo aplica primeramente a la personalidad y experiencia del predicador, y luego a través de éste a sus oyentes” (“Biblical Preaching,” 20).

Juan Stott: “El expositor abre lo que parece estar cerrado, hace claro lo oscuro, desenreda lo enredado y despliega lo que está bien empacado… Nuestra responsabilidad como expositores es abrir (el texto) de tal manera que hable su mensaje claramente, directamente, acertadamente, relevantemente, sin adiciones, substracciones o falsificaciones” (“Between Two Worlds,” 126).

J. I. Packer: “La verdadera idea de la prédica (expositiva) es que el predicador debe convertirse en un portavoz de su texto, abrirlo y aplicarlo como una palabra de Dios para los oyentes, hablar de tal forma que sea el texto quien hable por sí mismo y sea escuchado, desarrollando cada punto de su texto de tal manera, que los oyentes puedan discernir (la voz de Dios)” (parafraseado de The Westminster Directory, 1645 cited in J. I. Packer, “God Has Spoken,” 28).

Tengo dos definiciones propias – una corta y otra más larga:

Mi definición corta: “Predícale al Mundo” (2 Tim. 4:2).

Mi definición más larga: “La prédica Bíblica es la proclamación de la Palabra de Dios, en el poder del Espíritu Santo quien interpreta el significado con exactitud, explica su verdad con claridad, declara su mensaje con autoridad, y aplica su significado de manera relevante, con una visión que genera una respuesta espiritual transformadora en los oyentes.”

Toda la prédica tiene que ser bíblica. Deben surgir de y de hecho ser la Palabra de Dios hablada por el predicador. La prédica Bíblica es la verdad de Dios entregada por medio de un agente humano. Así, la prédica bíblica requiere un alto concepto de las Escrituras -p.ej. que es inspirado por el Espíritu Santo y, por lo tanto, totalmente confiable. Las Escrituras son la máxima autoridad para los cristianos sobre lo que creemos y cómo vivimos. Es, por lo tanto, nuestra única autoridad para predicar. Si fallamos en predicar las Escrituras, nuestra prédica no será más que una filosofía secular.

Hay dos enfoques sobre predicar – uno es llamado prédica bíblica (o, declarativa) y el otro es llamado prédica temática. La prédica temática comienza con un tema escogido por el predicador, quien luego lo desarrolla a través de varios textos bíblicos relevantes. Los peligros de la prédica temática son (1) que puede ser confusa para la audiencia que la sigue debido a la variedad de textos a los que generalmente se refiere, y (2) algunas veces puede ser errónea, especialmente si los textos son usados fuera de contexto, lo cual es a menudo el caso. Pero, la prédica temática también puede ser beneficiosa porque da la oportunidad de presentar un espectro amplio de la enseñanza Escritural de un tema en especial. En otras palabras, puede ser una presentación sistemática un tema bíblico.

Por otro lado, la prédica bíblica, comienza con el texto, desde el cual el predicador saca el tema. En este caso, el predicador es conducido primero por el texto, y después por el tema de ese texto, y él solo se ocupa de ese texto y ese asunto en su sermón. Eso no quiere decir que no se refiera a otros textos relevantes. A menudo apuntamos a otros textos para apoyar lo que estamos diciendo y así demostrar la unidad de la Palabra de Dios. Entonces, ambos enfoques tienen validez, pero creo que nuestro enfoque primordial para predicar es comenzar con la Palabra y desarrollar el tema que se cubre en el pasaje que hemos escogido. Cualquiera que sea el enfoque que tome, asegúrese de “predicar la Palabra”

Entonces, ¿qué es predicar? Predicar involucra cuatro aspectos:

1. Proclamación

2. Interpretación

3. Explicación

4. Aplicación

En próximas ediciones de esta revista, nos referiremos a cada uno de estos aspectos de la prédica.

Que el Señor le bendiga a medida que con fidelidad buscan glorificarlo al declarar la verdad de Dios con exactitud y claridad para la vida de cada persona.

II. Liderazgo: Ser un Modelo a Seguir Devoto
Parte 1, “Ser un Ejemplo Personal en Pensamiento, Palabra, y Obras”

¿Qué es un modelo a seguir? Un modelo a seguir es un ejemplo, alguien o algo a imitar o seguir. Ser un modelo a seguir fue muy importante para el apóstol Pablo. No solo él fue un modelo en su propia vida, sino que nos insta a que seamos modelos a seguir en nuestras vidas. Él lo expone de la siguiente manera:

“Por tanto, os ruego que me imitéis” (1 Cor. 4:16).

“Y estas cosas les acontecieron como ejemplo,…” (1 Cor. 10:11).

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Cor. 11:1).

“Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.” (Fil. 3:17).

“de tal manera que habéis sido ejemplo a todos…que han creído ...” (1 Tes. 1:7).

“Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros,” (2 Tes. 3:7).

“... sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis” (2 Tes. 3:9).

“... sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” (1 Tim. 4:12).

Otros escritores del N.T. también enfatizan la importancia de ser un modelo a seguir devoto, por ejemplo.

Santiago: “Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.” (Santiago 5:10).

Pedro: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo...” (1 Ped. 2:21).

“…no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” (1 Ped. 5:3).

Hebreos: “... sino (sean) imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.” (Heb. 6:12).

El apóstol Juan también nos enseña el principio de que debemos imitar los buenos ejemplos y apartarnos de los malos ejemplos: “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno.” (3 Juan 11). Gayo (a quien Juan estaba escribiendo) debía imitar a Demetrio como su modelo a seguir de cómo vivir como un líder devoto. Sobre Demetrio “Todos dan testimonio de Demetrio” (12) - p.ej. él tenía una buena reputación como alguien en quién se podía confiar, alguien a quien imitar y seguir. Evidentemente, él era un hombre de buen carácter, quien practicaba la verdad.

Naturalmente, el mayor y mejor ejemplo es el de Dios y el Señor Jesucristo. Pablo dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados…” (Efe. 5:1 y sig.). ¿Cómo imitamos a Dios? Imitamos a Dios haciendo en dos vías, haciendo cosas positivas, así como no haciendo cosas negativas. Positivamente, imitamos a Dios al “Y andad en amor, como también Cristo nos amó...” (5:2). No haciendo lo negativo, imitamos a Dios al no permitir comportamientos impíos, “…ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (5:3).

El mismo Jesús les dijo a sus discípulos, “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis (Juan. 13:15). Jesús acababa de lavarle los pies a los discípulos, dándoles el gran ejemplo de servicio y humildad, que les incitó a practicar en sus propias vidas. Por supuesto, el mayor ejemplo de todos es el sacrificio del Señor Jesús en la cruz. Ese es el mayor ejemplo de humildad, sacrificio, y sufrimiento por el bien de otros (Comp. Fil 2:1-16).

Ser un ejemplo para otros es lo que a veces llamamos consejería. Aconsejamos a las personas de diferentes maneras. Está la consejería “intencional” en donde pasas tiempo con alguien y ellos aprenden de ti – cómo vives, piensas, actúas, lo que crees, cómo reaccionas, cómo te relacionas con otros, etc. También está la consejería “pasiva” en donde las personas simplemente te miran desde la distancia – ellos ven cómo actúas, escuchan lo que dices y así aprenden de ti, ellos te imitan, algunas veces sin que ni siquiera tú te des cuenta. Esto es especialmente cierto para los pastores. Los ojos de las congregaciones, nuestros vecinos, nuestras familias, y de aquellos que se relacionan con nosotros están sobre nosotros. Ellos están pendientes de cómo vivimos y deciden si somos personas a imitar y seguir. Nunca sabes cuando alguien te está observando y la influencia que estás teniendo en sus vidas. Estamos sobre un escrutinio constante en nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo, y en la comunidad cristiana.

Su ejemplo puede ser tan profundo como el de los de Tesalónica, de quienes Pablo dice, “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya…” (1 Tes. 1:6-10). Lo que ellos vieron y escucharon del apóstol Pablo se volvió el cimiento y testimonio de sus propias vidas, para que a su vez ellos se volvieran ejemplo para otros. ¡Ese es el impacto que un modelo a seguir puede tener en otros! Causamos que otros observen lo que hacemos, lo que decimos, lo que pensamos, y cómo nos sentimos, y, como resultado, nos siguen, porque somos un “…ejemplos de la grey” (1 Ped. 5:3).

Entonces, seamos muy conscientes e intencionales sobre ser un modelo a seguir cristiano positivo y devoto que otros puedan seguir con confianza. Hay varios aspectos en ser un modelo a seguir devoto. En este artículo, solo vamos a ver uno y luego en ediciones posteriores examinaremos otros aspectos. Hoy, nos gustaría mirar lo que significa ser…

Un Ejemplo De Compromiso. El apóstol Pablo era un mentor para Timoteo. Él instó a Timoteo a ser un ejemplo de compromiso. “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza…Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 Tim. 4:12, 15).

Compromiso significa “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas.” Si queremos ser modelos devotos a seguir en nuestras vidas cristianas y nuestro ministerio pastoral, tenemos que estar completamente absortos en lo que Dios nos ha llamado. La vida cristiana es una vida de compromiso total, si hemos de ser discípulos genuinos de Jesús Cristo. Jesús dijo, “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” (Luc. 14:33). Con seguridad esto suena a compromiso al 100%, ¿Verdad? Y es ese tipo de compromiso el que llama la atención de otros y los influencia a que también le den al Señor su compromiso total.

Por supuesto, como pastores y líderes de la iglesia, este mandato es aún más pertinente. Si no estamos rendidos a Dios, entonces ¿quién nos va a seguir? ¿Por qué alguien querría seguirnos? Nuestras vidas deben ser radicalmente diferentes y tan puramente motivadas que otras personas reconozcan que estamos completamente comprometidos en ser discípulos de Cristo en palabra, pensamiento, y acciones. Debemos tener la disciplina y el compromiso diario de un atleta, labrador, y soldado, el apóstol Pablo lo dice en (2 Tim 2:4-6). ¿Cuál es la característica de las personas a las que hemos de imitar en nuestras vidas?

Primero, el soldado (2 Tim. 2:3-4). El requisito de un buen soldado es su compromiso al servicio disciplinado. Éste debe estar siempre alerta de señales del enemigo. No puede dormirse en su trabajo ni relajarse en su lealtad y obediencia “a aquel que lo tomó por soldado”. El deber principal de un soldado es servir y proteger a su país. Ese es su compromiso perenne, sin importar cuáles puedan ser las circunstancias.

En este texto se dan tres características de un buen soldado:

1. Listo para sufrir (2:3). “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.” Un buen soldado persevera a través del sufrimiento, las penurias, y la persecución. No se rinde ante el conflicto con el mundo o las fuerzas espirituales del mal.

2. Listo para sacrificarse (2:4a). “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida” (2:4). Este es un llamado a desligarse de las actividades civiles, de aquellas responsabilidades del día a día que podrían distraerle de pasar el tiempo necesario con Dios.

3. Listo para servir (2:4b). Su objetivo es “agradar a aquel que lo tomó por soldado.” Su deber está motivado por el amor y resulta en la aprobación del mismo Cristo, “aquel que lo tomó por soldado.”

Segundo, el atleta (2 Tim. 2:5). La principal característica de los atletas es su compromiso con la disciplina y la determinación. Los atletas tienen que ser muy auto disciplinados en su compromiso con el ejercicio continuo y entrenamiento para convertirse en lo mejor que puedan ser en sus deportes. Tienen que renunciar a muchos de los placeres que sus amigos disfrutan debido a sus vidas de auto disciplina. Tienen que dormir lo suficiente, comer la comida adecuada, evitar los malos hábitos, y renunciar a otras actividades (que podrían ser perfectamente aceptables en sus vidas) para que puedan perseguir su objetivo.

Aquí se muestran tres objetivos de un atleta:

1. Luchan por la excelencia – esta es la actitud que se requiere de un atleta – para “luchar como atleta.” Esto demanda ejercicio, entrenamiento, esfuerzo, diligencia, compromiso. Esto implica el deseo competitivo de ganar, luchando por el éxito. Los predicadores también necesitan hacer su tarea con la excelencia, la diligencia y la disciplina.

2. Obedecer las reglas – esta es la limitación de un atleta. “no es coronado si no lucha legítimamente.” Los atletas tienen que saber y obedecer las reglas meticulosamente. De otra forma, el peligro es que ganen la carrera, pero luego se den cuenta que han sido descalificados por infringir las reglas del juego (Comp. 1 Cor. 9:24-27). Entonces, los esfuerzos habrán sido en vano. Como predicador, usted tiene que conocer la verdad de la Palabra de Dios y obedecerla antes de poder predicarla a otros.

3. Correr por la recompensa – este es el objetivo de un atleta, ser “coronado” como ganador, ser victorioso, triunfar. Como predicadores, nosotros también deseamos triunfar para Cristo, escucharle decir al final, “Bien, buen siervo y fiel; (Mat. 25:21).

Tercero, el labrador (2 Tim. 2:6). Los labradores son un ejemplo de compromiso con la diligencia disciplinada y la dependencia. Una vez más, hay tres características en ser un labrador.

1. Primero el trabajo duro. Debe trabajar y esforzarse en sus cultivos, preparando el suelo, plantando la semilla, y removiendo la maleza. Esto conlleva trabajo duro y auto disciplina, ya que nadie más va a hacer eso por él. Él puede decidir llevar una vida fácil. Tomarse un par de semanas de descanso, dejar que los campos y cultivos se cuiden a sí mismos, pero el resultado será desastroso. El labrador exitoso trabaja continuamente sus cultivos.

2. Después del trabajo duro, viene luego la confianza. Él trabaja con la expectación de que será recompensado con una buena cosecha. Después de haber hecho su trabajo preliminar, debe luego ejercer dependencia total de Dios, ya que solo Dios puede enviar el sol y la lluvia para hacer crecer los cultivos. El labrador tiene límites en cuanto a lo que puede hacer. Aunque trabaje muy duro, no puede hacer que las plantas crezcan -solo Dios puede. Eso requiere dependencia total.

3. Luego del trabajo duro y la confianza, viene el triunfo. El labrador en sí puede “participar de los frutos.” Es el primero que prueba el fruto de su labor. La recompensa, ya sabemos, siempre le sigue al trabajo. El trabajo duro está seguido del sabor del fruto.

De forma similar, los predicadores devotos pueden preparar los mejores sermones y exponerlos con gran convicción, pero los resultados le pertenecen a Dios quien solo él puede impartir vida a aquellos que una vez estuvieron muertos (Efe 2:1). Sólo él da las recompensas al final, pero mientras tanto tenemos el privilegio de saborear el gozo y la recompense de servirle.

Conclusiones. Siguiendo estos ejemplos de compromiso (soldados, atletas, y labradores), permítanme animarlos a que inviertan el tiempo y la energía necesaria para tener un buen comportamiento en sus vidas privadas y en su ministerio público al ser un ejemplo de compromiso, por medio del deber disciplinado, la determinación disciplinada, y la diligencia y dependencia disciplinada. Que las personas vean que están comprometidos con su testimonio y vida cristiana. Que otros vean que ustedes se toman en serio la vida cristiana y que sus ministerios pastorales no son tan solo un trabajo sino una vocación, un llamado.

No sean tibios respecto a sus ministerios y vida cristiana. La mediocridad no tiene cabida en la vida cristiana. Todo lo que hacemos ha de ser hecho para la gloria de Dios y eso significa que lo hacemos con todas nuestras fuerzas, con excelencia, y con un compromiso de todo corazón.

III. Boceto de Sermones

El propósito de proveerles bocetos de sermones es ayudarles con la preparación de sus sermones. A menudo, una de las partes más difíciles en la preparación de un sermón es descubrir la estructura del pasaje de la Escritura que se va a predicar. En ediciones posteriores de este Diario, planeo hablar en más detalle sobre cómo encontrar la estructura (o, boceto) del pasaje de la manera que el autor bíblico lo pretendía.

Estos bocetos de sermones pretenden mostrarles el resultado final de algunos de mis propios bocetos de sermones. Espero que puedan ver cómo éstos se relacionan directamente con el pasaje de la Escritura en sí mismo.

El punto principal en estos bocetos de sermones son declaraciones de los principios en el pasaje, todos los cuales se refieren al único tema del pasaje. Estos principios están expresados de tal manera que los conectan con los oyentes del sermón. Al usar esta forma de enunciar los puntos principales, el sermón no es una disertación sobre un pedazo de historia antigua, sino un mensaje de Dios para los oyentes de hoy en día. A medida que escuchan cómo los principios del pasaje se relacionan con sus vidas – sus problemas, su comportamiento, sus decisiones, sus actitudes, su espiritualidad, sus familias, sus relaciones interpersonales, etc.

Comenzaré con una serie de bocetos sobre el Evangelio según san Juan. Estos bocetos no estarán en secuencia de capítulo y versículo, sino que estarán agrupados en:

1. Siete Obras Sobrenaturales de Jesús (p.ej. milagros).

2. Siete Conversaciones Significativas de Jesús.

3. Siete Autodeclaraciones de Jesús (p.ej. afirmaciones “Yo soy”).

Para quienes entienden inglés, publicamos en este sitio web las versiones en audio de estos bocetos (ver http://bible.org/roger-pascoe-radio-messages). Dado que estos sermones están grabados para oyentes de radio (no para servicios de la iglesia), probablemente encontrará que un boceto de un sermón está repartido en varios sermones de audio.

Por favor, siéntase libre de usar estos bocetos. Puede usarlos exactamente como están publicados o puede modificarlos si quiere. Use o no estos bocetos, mi deseo es (y el propósito de publicarlos es) que usted vea de donde provienen los principios en los pasajes de las Escrituras y cómo adaptar la palabra para su audiencia contemporánea. Aquí tenemos entonces, tres bocetos de sermones de las siete obras sobrenaturales de Jesús.

A. Juan 2:1-11, Jesús Transforma el Agua en Vino

Asunto: Fe en Acción

Punto 1: La Fe Refleja una Confianza Inquebrantable (2:1-5)

1a. Certeza de que Jesús conoce nuestras circunstancias (2:3)

1b. Certeza de que a Jesús le importan nuestros problemas (2:4)

1c. Certeza de que Jesús responde a nuestras necesidades (2:5)

Punto 2: La Fe Responde a una Obediencia Incuestionable (2:6-8)

2a. Obediencia en cosas que no tienen sentido (2:7)

2b. Obediencia a pesar de lo que otros puedan pensar (2:8)

Punto 3: La Fe Reconoce las Bendiciones Inmerecidas (2:9-11)

3a. La fe reconoce de dónde vienen las bendiciones inmerecidas (2:9-10)

3b. La fe reconoce a donde apuntan las bendiciones inmerecidas (2:11)

B. Juan 4:46-54, Jesús Sana al Hijo de un Noble

Asunto: La fe en la Palabra de Dios

Antecedente / marco: Juan. 4:46

Punto 1: Nuestra Necesidad de Dios es Expuesta por nuestra Desesperanza Humana (4:47-50a)

1a. Vemos necesidades físicas en donde Dios ve necesidades espirituales (4:47-48)

1b. Insistimos ignorantemente en donde Dios sabiamente resiste (4:49-50a)

Punto 2: La Fe en Dios es el Remedio para nuestra Miseria Espiritual (4:50b-53)

2a. La fe comienza por creer en la Palabra de Dios (4:50b)

2b. La fe actúa en obediencia a la voluntad de Dios (4:50c)

2c. La fe se confirma por la evidencia de la obra de Dios (4:51-52)

2d. La fe se prueba por la convicción en la verdad de Dios (4:53)

C. Juan 5:1-47, Jesús Sana al Hombre Cojo en Betsaida, Pt. 1

Asunto: La respuesta a la autoridad de Jesús

Antecedente / marco: Juan. 5:1-5

Punto 1: La Señal de La Autoridad de Jesús (5:6-9, 14)

1a. Jesús hace una pregunta indagatoria: “¿Quieres ser sano?” (5:6-7)

1b. Jesús da una orden emotiva: “Levántate, toma tu lecho, y anda” (5:8-9)

1c. Jesús emite una fuerte advertencia: “no peques más ... “(5:14)

Punto 2: La Controversia sobre La Autoridad de Jesús (5:10-18)

2a. La controversia sobre el obrar de Jesús en el Sabbat (5:10-13, 15-16)

2b. La controversia sobre la declaración sobre de Jesús de su deidad (5:17-18)

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