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Excursus 2: Comunión entre Damas con Bendición

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Traducido al español por: Kerry-Ann Chambers

En esta carta, Pablo les dice a los creyentes filipenses, y a nosotras, tener una misma mente, unidas en amor, unidas en propósito porque ya somos una en el Espíritu. En otras palabras, Pablo les dice: “Ustedes han sido unidas, así que permanece de esa forma.”

Él nos dice que podemos estar unidas cuando seguimos el ejemplo de sumisión y servicio, cuando consideramos a otros mejores que nosotras mismas y buscamos el interés de otros de la misma forma que buscamos nuestros propios intereses. Pero esto apremia un estilo de vida radical, opuesto a lo que nuestra cultura occidental nos enseña – yo, yo, yo. “No pises mis derechos de conseguir placer.”

Podemos preguntarnos a nosotras mismas algunas preguntas para hacernos pensar sobre nuestras actitudes hacia nosotras mismas y hacia otros a la luz del ejemplo de Cristo.

  • “¿En qué formas como una mujer luchas con ambiciones o vanidades?”
  • “¿Cómo estimados a otra persona más importante que a nosotras mismas?”
  • “Escriba su propio objetivo y actitud de vida. “Yo no hare…..”
  • “¿Pondrá usted voluntariamente sus derechos, estatus, conveniencia, preferencias, para server a otros?”

Pablo dice que debemos tener la misma actitud de Jesús. Y, la buena noticia es que podemos tener esta actitud de servicio, porque Dios está haciendo su obra en nosotras. No por nuestro propio conjuro; nosotras somos colaboradoras con Él para lograrlo.

En la próxima declaración Pablo ataca la yugular – dos actitudes que son expresadas verbalmente que pueden dividir la unidad de la misma forma que la Falla de San Andrés divide California – murmuración y argumentaciones.

  • La murmuración nace de una mala actitud que se expresa en querer callar y en malcriadez.
  • Las disputas nacen de una actitud arrogante, que comienza como murmuración y lleva a las peleas.

Usted conoce muy bien que nosotras las mujeres tenemos una tendencia fuerte a quejarnos, a portarnos de forma malcriada, y discutir, y nuestras relaciones sienten a menudo el dolor de nuestras actitudes “malagradecidas” y “descontentas.”

Pablo compara estas actitudes con los ejemplos de Timoteo y Epafrodito, con quienes compartió amistades de bendición. Sin quejas o celos. Relaciones humanas de calidad. Pablo y Timoteo como Padre e Hijo; Pablo y Epafrodito como hermanos. No puedo hacer otra cosa sino pensar sobre relaciones como damas: madres e hijas, y entre hermanas. Todas somos hijas, la mayoría de nosotras somos de ser madres, y todas somos hermanas, bien sea por lazos familiars o a través de Cristo. Y muchas de nosotras hemos sido bendecidas con el privilegio de criar hijas.

¿Cómo podemos nosotras las mujeres, brillas como estrellas entre una generación de mujeres amargadas, infelices y algunas veces pervertidas? ¿Cómo criamos a nuestras hijas? Esto me trae de vuelta a un tema del cual hablé bastante hace unos años atrás – la amistad entre mujeres. El Señor me ha dado vislumbres maravillosos y así estuve buscando en mis notas y saqué de ellos lo que era apropiado para aplicarlo a la lección de hoy.

La Motivación de las Relaciones

Tenemos un don especial de Dios, nuestro diseñador, que la mayoría de los hombres no tienen – el don de relacionarnos, para cuidar y compartir. Y por ello hay una motivación en nosotras para relacionarnos, especialmente con amigos cercanos.

Aquí hay una porción de Anne de Green Gables que expresa el deseo de una chica por un amigo:

“Marilla, crees que nunca tendré una amiga querida en Avonlea?”

“A—a, ¿qué clase de amiga?”

“Una amiga querida – una amiga íntima, ya sabes – un alma gemela a la cual pueda confiar mi alma. He soñado con tener una amiga así toda mi vida.

Nunca supuse que debía. Pero, hay tantos deseos que se han hecho realidad que quizás, éste también ocurra. ¿Crees que sea posible?”

“Diana Barry vive en Orchard Slope y ella tiene tu edad. Ella es una niña Buena, y quizás ella pueda jugar contigo cuando ella venga a casa.”

Anne conoció a Diana, ellas juraron amistad eterna, y Anne fue a casa la niña más feliz del mundo. (Anne de Green Gables por L. M. Montgomery)

Las niñas necesitan amigas. Cuando las jóvenes se convierten en mujeres, aún necesitan amigas. Dios, nuestro Creador, nos diseñó de esta manera. Él nos hizo para relacionarnos entre sí para que podamos responder a aquellos a nuestro alrededor, para cuidarlos, comunicarnos con ellos, y estar en sintonía con sus necesidades. Él nos dio un manual de instrucciones para que supiéramos como usar de la mejor forma este don de cuidado y hospitalidad. La Biblia es nuestro texto de estudio para vivir. A medida que descubrimos más sobre el GOZO, vemos como lidia con cada aspecto de nuestras vidas, incluyendo la clase de amistades que Dios desea que tengamos. A través de las Escrituras, Él enseña a Sus hijos cómo ser un amigo y cómo escoger amigos.

El patrón de Dios para la amistad se puede desencadenar, así como el canal del don de una mujer para cuidar a otros. Tiene sentido que, Dios quien nos ha creado con la habilidad de llevar a un bebé bajo nuestros corazones y amamantarlos tiernamente, nos equipe con la habilidad de anhelar y responder a las necesidades de aquellos más vulnerables. Sí, las mujeres tienen un don dado por Dios para cuidar y compartir que puede ser usado para bendecir al mundo, o para arruinar cruelmente el mundo de alguien. Desde que somos pequeñas, tratamos de rodearnos con amigos. Lo que aprendemos en nuestra niñez influye en nuestras relaciones como mujeres adultas.

Niñas y niños se comportan de forma diferente con sus amigos.

Los chicos pueden tener amigos con frecuencia, pero parecen estar más absortos en sus actividades que en ellos mismos. Los hombres también, hacen cosas juntos, usualmente lado a lado, metidos en una actividad, mientras que las mujeres se relacionan cara a cara.

Una chica puede sentarse en la cama de su amiga, susurrando y riendo, preferiblemente con la puerta cerrada para que nadie escuche sus secretos. Ellas están absortas en sí mismas. Prefieren dormir juntas para continuar hablando y riendo. Usualmente se muestran cariño públicamente, tanto físicamente como al tomarse las manos, y también verbalmente a través de notas de cariño, que reafirman lo especial que son unas a otras. Las chicas son generalmente, más cercanas las unas a las otras, que los chicos.

Las niñas demandan más de sus amistades que los niños.

Ellas demandan una intensidad de cercanía y lealtad. Las mujeres cuidamos bastante de nuestros sentimientos hacia otras personas, y ¡esto comienza desde el jardín de infancia! Y cuando dejamos nuestros días de la niñez atrás, esperamos que nuestras amigas mujeres compartan cono nosotras desde su corazón y nos nutran con expresiones de afecto. Nos desanimamos cuando una amiga cercana no lo hace.

A las damas les gusta tener muchos amigos, pero se sienten más cómodas teniendo una mejor amiga.

Hay un anhelo por una Amistad cercana. La definición de Anne era,

“ Una amiga querida – una amiga íntima, ya sabes – un alma gemela a la cual pueda confiar mi alma. He soñado con tener una amiga así toda mi vida. “(Anne de Green Gables, p. 58).

Ahora bien, no hay nada de malo cuando se anhela por una Amistad, pero este deseo de cercanía e intimidad puede ser peligrosa.

Tanto las niñas pequeñas como las niñas grandes son más cercanas, sí; ¡pero son más crueles que los chicos!

Estudios muestran que las niñas tienen una tendencia de actuar directo a la yugular. Las chicas no patean o muerden, como regla general, pero los lanzamientos verbales y las flechas que envían unas a las otras en sus actos de venganza sin misericordia, son a menudo más dolorosos. Dos niñas que están de brazo en brazo un día, pueden de repente, al día siguiente, volverse una contra la otra, soltando insultos crueles en un lugar donde todos pueden escuchar. Las heridas pueden que no sanen en meses, o quizá nunca. Las niñas tienen la tendencia, más que los varones, a dibujar un círculo y dejar a otros afuera, hiriéndoles profundamente ¡y sin importarle!

A menudo las niñas son motivadas por el deseo de asegurar sus propias posiciones.

Si las necesidades de una niña son satisfechas en una Amistad o en un círculo de amigos cercanos, ella no quiere que eso sea amenazado por ninguna otra persona, ya que la identidad femenina está tan unida a relaciones, es natural el querer guardar esas relaciones con un círculo estrecho – aun cuando el efecto secundario sea traición o crueldad. Puede que sus hijas hayan ya experimentado esto.

O, ustedes las madres, han sido víctimas de esta clase de heridas también. Ustedes conocen la rutina:

  • “¡Ellas hicieron y círculo y me dejaron afuera!”
  • “Ellas hicieron un club y no me invitaron a participar.”
  • Unos días después ese club desapareció, pero un Nuevo club secreto se formó incluyéndola a usted, pero dejando fuera a otra chica con el corazón roto.

El deseo intenso y natural de una chica de ser aceptada, le da una tendencia hacia la crueldad. ¡Chicas nuevas amenazan su círculo de dos! Las niñas, más que lo varones, son amenazadas por cualquiera que quiera cambiar aquellas relaciones que le dan seguridad y auto estima. Si ella necesita ser cruel hacia otra persona para asegurar su propia posición, lo hará.

Cuide los libros que algunas de las pequeñas niñas están leyendo. Algunos autores tratan de dibujar el lado oscuro de las jóvenes en sus escritos, haciendo que las crueldades suenen graciosas, estableciendo un patrón para el chisme, el comportamiento hipócrita, y pesar del “final feliz” del libro, es muy tarde para redimir el daño hecho a las jóvenes lectoras. ¡Las niñas no necesitan inspiración en el área de traición de un autor adulto! Lo que ellas leen pueden afectar seriamente su propio pensamiento y comportamiento.

El relacionarse en un comportamiento que se aprende. Aprendemos a cómo relacionarnos con otras personas, al ver cómo otros se relacionan con nosotros y con otros. Madres, ¿qué clase de modelos están influyendo a sus hijas en sus relaciones? ¿Cambiamos cuando nos convertimos en mujeres? ¿Dejamos de tirar dardos? ¿Dejamos de masticarnos las unas a las otras? Hollywood no cree que sea así, basado en lo que vemos en la Tv y en las películas.

Fallas de Relaciones entre Mujeres Adultas

El mundo de grupos de damas es a menudo un refinamiento de la crueldad de las escuelas elementarias. Nos hacemos más discretas que cuando éramos niñas: escogemos el chisme y la hipocresía en vez de los gritos en el parque. Algunas mujeres han sido tan heridas por otras mujeres que no desean amistad con personas de su propio género, negando su necesidad de una amiga y dejando de lado los beneficios. A pesar que nos volvemos más tiernas de carácter con la madurez, y ciertamente en Jesucristo, aún estamos propensas a infligir heridas a otras personas, quizá de forma inconsciente. ¿Cuáles son algunas de las armas usadas para infligir heridas?

Chisme

“El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo” (Prov. 11:13)

La palabra hebrea usada para chisme en este versículo, significa “viajar” con cosas confidenciales. Eso es lo que exactamente es. Ciertamente no es una comunicación de amor; en vez se incluye la traición, ya que usted está compartiendo un secreto que ha debido permanecer es su propio corazón. ¿Correcto? Murmuraciones.

¿Por qué somos tentadas a ser infieles? Por nuestro gran deseo de unión que el fuego del chisme provee. Lo mismo se aplica a las quejas. Uno se siente conectada con la persona con la cual ha compartido su opinión.

“El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos.” (Prov. 16:28)

Esta palabra hebrea usada para chisme significa “rodar en pedazos”. Esto me hace recordar el tomar algunas piezas de galletas, colocándolas en una bolsa ziploc, y usar un rodillo para aplastarlas. Rodándolas en pedazos. Si mi hablar es hacer rodar a una persona en pedazos, entonces estoy chismoseando.

A pesar que los varones chismean, las mujeres lo hacen más.

Asalto Directo Verbal

Las mujeres no solo usan el chisme, sino el ataque directo verbal. Usted sabe de qué estoy hablando. También lo hace Pablo – disputas/argumentos. Pablo incluso les indica a las mujeres a parar sus disputas en el capítulo 4. Hasta que aprendamos a encontrar nuestra seguridad solamente en Jesucristo, tendremos problemas en esta área. Porque somos mujeres. Nosotras tenemos un gran deseo de conexión, para llenar nuestra necesidad de seguridad y autoestima.

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” (Efesios 4:29)

Esta escritura debe ser aprendida por cada mujer desde el momento que ella aprende a hablar.

Celos

Entonces, ¡Tenemos el comportamiento que hace florecer los celos! Los novelistas, a menudo, muestran a las mujeres como más celosas que los hombres. Probablemente lo somos. Quizá nuestra baja autoestima nos hace más vulnerables, por ejemplo, al pecado de regocijarnos en la poca fortuna de otros. ¡Qué desamoroso! Tanto los hombres como las mujeres luchan con sentimientos de celos, pero las mujeres son más aptas a expresarlos.

En Proverbios 27:4, Salomón dice: “Cruel es la ira e impetuoso el furor. Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?”

Si usted alguna vez ha sido víctima de la envidia, usted ha probado la crueldad. Piense sobre todos los caracteres en los cuentos de hadas – la madrastra de Cenicienta, la reina malvada de Blanca Nieves y otras. Todas sus acciones son motivadas por envidia. La envidia dice: “Podría perdonarte lo que fuera, excepto que no soy lo que tú eres.” La envidia disminuye a ambas partes: hiere a la víctima y le da un espíritu duro y amargo al perpetrador.

“El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es carcoma de los huesos.” (Prov. 14:30)

Recuerda la historia del Rey Saúl y Jonatán, su hijo, el mejor amigo de David, rival de Saúl. Saúl era el rey, pero solía complacer a la gente para que así no fuera causa de comparación y crítica. Jonatán era el próximo a heredar el trono, pero él complacía a Dios. Él sintió que complacía a Dios, cuando él exaltaba a David.

Quizá la clave es: “cuando sentimos placer en Dios (Filipenses 2:13), no importa cómo Él elija obrar con nuestros hermanos y hermanas.” Dios es complacido cuando podemos conquistar la envidia y regocijarnos con un amigo exitoso.

Entonces, ¿Cuál es la respuesta? Por un lado, debemos escoger cuidadosamente a nuestros amigos y aprender cómo ser buenas amigas. Además, no podemos dejar que nuestros hijos hagan amigos al azar – bien sea un vecino, un compañero de clases, o cualquier otro conocido – sin algún entrenamiento sobre cómo ser un buen amigo. ¿Qué le ocurre a nuestras hijas? El instinto natural de tener cercanía puede corromperse fácilmente por la naturaleza del pecado a una actitud cruel de una niña a la otra.

La Respuesta

El comportamiento cruel puede ser cortado desde el primer momento. ¡Ahora mismo! ¡Con nosotras, como mujeres, con nuestras hijas, temprano en sus vidas! Las mujeres y jóvenes cristianas pueden ser distintas. ¡Y deberían serlo! Pablo dice brilla como las estrellas, y nosotras podemos ser estrellas que brillan-en-la-oscuridad, sin culpa y sin reproche, brillando en un mundo que espera que las mujeres sean consentidas, engañosas, malcriadas, chismosas.

¿Qué clase de Estrella quieres ser? ¿Una estrella blanca, brillante como Polaris – cuántas de ustedes han visto la Estrella del Norte? Por siglos hombres han usado esta estrella para hallar su camino. ¿O una supernova – puro espectáculo por fuera, pero actualmente una estrella que se ha desintegrado?

¿Cómo aprendemos a ser buenas amigas? ¿Cómo podemos satisfacer de forma apropiada este deseo de conexión?

Enseñemos estos versículos en Filipenses 2 y otros como estos a nuestras hijas, y afirmarlos año tras año en sus relaciones con otros niños. Esta tendencia hacia un comportamiento cruel e irritante no tiene por qué ser inevitable. ¡Puede ser cambiado! Así como la muerte no es natural, tampoco lo es este comportamiento. ¡Dios no creó originalmente a las mujeres de esa forma!

A través del poder el Espíritu Santo, quien nos da actitudes como Cristo (pensamientos y actitudes de amor), produciendo en nosotras acciones como las de Cristo (palabras y hechos de amor), ese instinto de cuidado puede ser manejado en la dirección correcta, hacia todas las niñas que se relacionan con su hija. Hacia las mujeres con las que la madre frecuenta. Beneficiando a otras. Ser una amiga cristiana que protege y es cálida es un comportamiento aprendido.

Y, madres, ellas aprenden muchas de sus habilidades en relaciones de nosotras. ¿Cómo tratamos a nuestras hijas? ¿Cómo ellas nos ven la forma en la que tratamos a otras damas? ¿Qué nos escuchan decir en la privacidad de nuestra propia casa, cuando hablamos sobre mujeres que son nuestras amigas, o conocidas, o hermanas en Cristo, o compañeras de trabajo? ¿Cómo tratamos a las mujeres que se acercan a nuestro grupo de Estudio Bíblico como visitas? ¿Hay un aire de exclusividad entre las mujeres de esta iglesia? Si lo hay, y lo has sentido, hazle saber al líder del grupo inmediatamente. ¿Qué dice una persona nueva, o una persona tímida, o una mujer de una situación de soledad?

Está bien, las niñas son más cercanas que los chicos, las niñas esperan mucho más de sus amigas, y las necesidades de seguridad para una chica en una relación pueden llevarla a ser cruel. Las mujeres son chicas grandes con la misma habilidad de ser cercanas, de tener las mismas expectativas de lealtad, y que al mismo tiempo necesitan seguridad en una relación con al menos una buena amiga. ¿Cómo podemos satisfacer apropiadamente este deseo de conexión?

Bien, la Buena noticia es que podemos aprender a satisfacer nuestro deseo de conexión a través de jesucristo, porque Él nos enseña a ser fieles y leales. Así como esas estrellas que brillan en la oscuridad necesitan estar expuestas a la luz para poder brillar, debemos ser expuestas nosotras. Y esa luz es Jesús, la luz del mundo, quien brillará a través de nosotras. Nosotras radiaremos Su luz. Brilla en la oscuridad.

El Espíritu Santo nos da actitudes nuevas – Actitudes como las de Cristo (fidelidad y lealtas a Él y a nuestras hermanas)—actuadas en nuevas acciones—Acciones como las de Cristo (siendo fieles en nuestro hablar, diciendo aquello que ayuda, motiva, o bendice a esa persona)—para poder Beneficiar a Otros (ellos son motivados, y ven a Dios en nosotras). Entonces el mundo ve a Dios en nosotros porque la marca del cristiano es el ¡AMOR! ¿Cierto? Y seremos verdaderamente como estrellas en la noche – dando luz y guiando a otros en el camino a Jesús.

© 2017 Melanie Newton.

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