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Lección 45 — El Justo Por la Fe Vivirá250

El Mensaje del Libro de Habacuc

Introducción

Hace algunos meses, mi amigo Marvin Ball hizo un comentario muy revelador. Él dijo que en cualquier tiempo que regresemos a un texto de la Escritura, lo más seguro es que veamos algo que previamente no habíamos observado. Todos sabemos que esto es verdad, pero Marvin sugirió una interesante razón para esto: cada vez que leemos un texto, venimos desde un ligero y diferente marco de referencia. Por ejemplo, podemos leer el Libro de los Salmos en un tiempo muy confortable de nuestras vidas y podemos apreciar ciertas verdades. Pero cuando perdemos nuestro trabajo, o un miembro de la familia, o nuestros ahorros de toda una vida, venimos a los Salmos con una perspectiva muy diferente. Vemos las mismas Escrituras bajo una nueva luz.

Esta observación ha probado ser muy verdadera esta semana pasada. Manejaba de regreso de un desayuno con varios hombres cuando por primera vez escuché las noticias en la radio. Un avión acababa de incrustarse en una de las torres del World Trade Center en la ciudad de Nueva York. No mucho después, un Segundo avión se estrelló en la Segunda torre. Después vino el reporte de un avión que se había estrellado en el Pentágono en Washington D.C. Y si esto no era suficiente, nos enteramos que un cuarto avión había caído en Pennsylvania. Pronto se reconoció como un ataque terrorista, y mientras que los Estados Unidos aún no han lanzado un ataque, nuestra nación se considera en Guerra con los terroristas que tomaron parte en este ataque, junto con los países que les han dado asilo y soporte.

Debo decirte que el mensaje del Libro de Habacuc realmente cobra vida a la luz de los eventos de esta semana pasada. No puedo pensar en ningún otro libro de la Biblia que pueda aplicar tan directamente a los trágicos incidentes de la semana pasada. Estos eventos también vertieron nueva luz en otros libros del Antiguo Testamento. El Libro de Jonás por ejemplo. Ha sido muy fácil para mí criticar a Jonás por negarse ir a Nínive a proclamar el juicio de Dios sobre los Asirios. Pero ahora, puedo ponerme en el lugar de Jonás. Supongamos que Dios me instruyera ir a Bagdad, Irak, o a Kabul, Afganistán a predicar un mensaje de juicio a los Musulmanes extremistas que fueron responsables por el ataque a nuestra nación la semana pasada. ¿Cómo me sentiría si supiera que mi predicación podía ser usada por Dios para salvar aquellos que han causado tanto dolor a mis con-patriotas? Ahora puedo simpatizar mejor con Jonás y sentir algunas de las emociones que él debió sentir.

Los Asirios y los Babilonios eran los terroristas en los días de Habacuc. Historias de la crueldad de estas naciones son demasiado para nuestras mentes, ambos en el Antiguo Testamento y en la literatura del Antiguo Cercano Oriente. Les encantaba aterrorizar a sus enemigos de modo que perdieran su voluntad de resistir u oponérseles. Hay diferencias entre los Asirios y los Babilonios y los terroristas que despiadadamente mataron, lastimaron, y destruyeron esta semana pasada, pero las similitudes son muchas. 

Parece evidente que el profeta Habacuc, escribiera el Libro de Habacuc en algún tiempo durante el intervalo de 25 años entre la caída de Nínive (612 B.C.) y la caída de Jerusalén (586 B.C.). Es muy probable que Habacuc creciera durante el reinado de Josías. Él debió haber sido testigo de muchas de las reformas que se llevaron acabo durante su reinado sobre Judá. Pero Josías fue el último rey justo en sentarse sobre el trono de Judá. Aquellos que le siguieron fueron hombres malvados. Cuando Josías murió, todas sus reformas murieron con él. Casi no había traza alguna de santidad que se pudiera encontrar en Judá. El profeta Jeremías describió la maldad de Judá antes de la derrota de Jerusalén por los Babilonios (o Caldeos):

17 Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar sangre inocente, y para opresión y para hacer agravio (Jeremías 22:17).251

Estos fueron días oscuros para Judá, y no gustó a Habacuc lo que estaba viendo al pueblo de Judá hacer. Ni tampoco pareció a Habacuc lo que Dios estaba haciendo (mejor dicho, lo que no estaba haciendo), hasta donde el profeta podía comprender. Regresaremos al tema de sus protestas, pero hagamos una pausa y observemos desde un ángulo amplio el Libro de Habacuc.

El primer capítulo del Libro de Habacuc está dominado por las protestas del profeta. Él está en gran manera perturbado por los pecados de su nación, y aún más afligido de que Dios parece no hacer nada al respecto. Habacuc acusa a Dios de no hacer Su trabajo, del modo que el profeta lo percibía. Dios responde a la protesta de Habacuc (1:5-11), pero esto solo provoca una refutación del profeta (1:12—2:1). Con la excepción del primer versículo, el capítulo 2 es una declaración divina de principios fundamentales (2:2-5) y de infortunio pronunciado sobre los malvados (2:6-20). El tercer capítulo revela un cambio radical en el corazón de Habacuc. En el capítulo 1, el profeta demanda justicia; en el capítulo 3, el profeta implora misericordia. En el capítulo 1, el profeta reta la manera en que Dios trata con los malvados; en el capítulo 3, el profeta se encuentra en sus rodillas en oración. En el capítulo 1, Habacuc está protestando contra Dios; en el capítulo 3, gozosamente alaba a Dios.

Algo muy dramático le ocurre al profeta Habacuc durante el curso del libro. Él no es el mismo hombre que vimos en el capítulo 1. La clave para comprender el mensaje de  Habacuc, es entender el proceso por el cual Dios cambió las actitudes y acciones del profeta:

“Todo el valor de esta profecía es su revelación del proceso que llevó al cántico de 3:17-18.”252

La respuesta la encontramos en el capítulo 2. Con la excepción del primer versículo del capítulo 2,253 todo el segundo capítulo es la respuesta de Dios a las protestas de Su profeta. El centro de la respuesta de Dios la encontramos en el versículo 4:

4He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.” (Habacuc 2:4, RV60).

Las protestas de este profeta a menudo se han repetido a través de los siglos. Los eventos de la semana pasada a causado que algunos las despierten de nuevo. Veamos la protesta con enojo de Habacuc, la respuesta de Dios, y la respuesta final del profeta en el capítulo 3, con un ojo para lo que tenga que decir a nosotros, como también para las personas del día pasado.

La Protesta de Habacuc: “¿Porqué está Dios en silencio cuando no hay justicia?”

Habacuc 1:1-4

1 La profecía que vio el profeta Habacuc. 2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? 3 ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. 4 Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. (Habacuc 1:1-4).

Imagínate por un momento que vas caminando por la calle y ves a una anciana mujer que esta siendo atacada por unos vagos. Y enseguida ves un policía sentado en una banca muy cerca. Le gritas al policía apuntando a la mujer en problemas. El policía rehúsa  levantar un dedo para ayudar y sigue leyendo su periódico. ¿Acaso no te enojarías con el policía?

Así es como Habacuc sintió. Él vivió durante los oscuros días finales de Judá, justo antes de su cautividad. El profeta correctamente determina el estado espiritual de la nación, y agoniza porque los pecados de sus días están desenfrenados. Más que todo, Habacuc humea con enojo porque Dios parece no hacer nada al respecto, y ese es Su trabajo. Esta es la esencia de la protesta del profeta: “Dios, he persistido en urgirte a tratar con los pecados de este pueblo, y extrañamente Has estado en silencio.” ¿Acaso no te importa? ¡Dios!, si eres un Dios justo, ¿porqué no hay justicia?

La Respuesta de Dios

Habacuc 1:5-11

5 Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. 6 Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas. 7 Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad. 8 Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar. 9 Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena. 10 Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, y levantará terraplén y la tomará. 11 Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios. 254 (Habacuc 1:5-11).

Podríamos parafrasear la primera parte de la respuesta de Dios en esta forma: “Hecha una buena mirada alrededor de ti Habacuc, y mantén tus ojos abiertos. Mi mano está por obra, levantando a los Caldeos (los Babilonios).255 El problema no es que Yo no esté haciendo nada, sino que lo que Yo estoy haciendo está tan lejos de tu entendimiento que ni siquiera lo creerías si te lo revelara.”

¿Acaso Habacuc pensó que Dios había estado dormido, que Él no sabía del asunto o que no le importaba que Su pueblo estuvieran actuando en maldad? Bueno, pues, contraria a la percepción de Habacuc, Dios estaba trabajando. Dios le informa a Habacuc que Él está levantando a los Babilonios como Su vara de justicia sobre Judá. Este era un pueblo arrogante, poderoso, y lleno de maldad, el cual amaba aterrorizar a sus víctimas. El juicio, cuando viniera, sería rápido y devastador.

El versículo 11 es crucial.256 Dios estaba en el proceso de levantar una nación muy violenta y cruel para juzgar a Su pueblo. Sin embargo, no piensen que Dios los dejaría sin castigo por sus pecados. Este pueblo habían convertido su propia fuerza en un dios.257 Eran crueles y violentos, y se adoraban así mismos y serían juzgados por ello.

La Refutación de Habacuc

Habacuc 1:12—2:1

En la superficie, la refutación de Habacuc está basada en tres impresionantes argumentos. En la segunda mitad del capítulo 1, Habacuc se oye mas como un abogado en lugar de profeta. Él intenta razonar con Dios sobre la base de Su carácter. Él arguye primero en el versículo 12 que como Dios es eterno, el pueblo escogido de Dios es indestructible. Dios es eterno, por tanto Sus promesas también deben ser eternas. Dios hizo un pacto con Su pueblo, Israel. Él prometió a Abraham que él sería una gran nación (Génesis 12:1-3, etc.) y a David que él tendría un reino eterno (2 Samuel 7:14). Por tanto, Israel no podía cesar de existir como nación. Habacuc parece haber asumido que si a los Babilonios se les permitía prevalecer, completamente desaparecerían a Judá del mapa. Por tanto, Dios no podía permitirle a los Babilonios prevalecer.

Sin embargo, la lógica del profeta deja mucho que desear. Habacuc parece no haberse dado cuenta de la promesa de Dios de preservar un remanente de Su pueblo (Isaías 1:9; 10:20-22; 11:11; Jeremías 23:3; Miqueas 2:12; Zofonías 2:7). Habacuc estaba equivocado. Dios podía usar a los Babilonios para disciplinar a Su pueblo, y aún preservar un remanente, a través de los cuales Sus promesas de pacto pudieran ser cumplidas.

El segundo argumento de Habacuc también está basado en el carácter de Dios. Dios es justo, y aborrece el mal. Dios no puede aprobar la maldad; por lo tanto, Dios no puede aprobar que una nación mala destruya Su pueblo. La forma en que el profeta lo ve, el plan de Dios de usar a los Babilonios como vara de justicia es inconsistente con el carácter de Dios. Un Dios justo no puede cumplir Sus propósitos usando medios de injusticia. Dios simplemente tendrá que cambiar Sus planes, supuso el profeta.

Pero la lógica de Habacuc está equivocada. El uso de naciones extranjeras como vara de justicia no era inconsistente con Su carácter, y no era algo nuevo. Dios había predicho esto en el Pacto Moséico:

36 Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. 37 Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová... 49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; 50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño (Deuteronomio 28:36-37, 49-50)

El Libro de Jueces está lleno de ejemplos, del uso de naciones extranjeras por Dios como Su vara de disciplina:

13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot. 14 Y se encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos. (Jueces 2:13-14),

Dios es moralmente justo en usar a los malos para cumplir Sus propósitos:

10 Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras  (Salmo 76:10, RV60).

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos 8:28).

Dios es justo, y Él también es soberano. Él es capaz de usar a los malos, y aún sus obras malas para cumplir Sus propósitos. Por el momento, citaré solo un ejemplo – Faraón:

17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra (Romanos 9:17).

La opresión de Faraón sobre el pueblo de Dios, y su negativa a dejar ir al pueblo de Dios, se convirtió en una ocasión de bendición para la nación Israelita. Resultó en su liberación de la esclavitud y en su posesión de la tierra de Canaán. No obstante, sufrieron bajo la mano de Faraón un número de años. Dios usó a los perversos para cumplir Sus propósitos. Dios usó a Faraón para traerle gloria a Él y producir el bien para Su pueblos, Israel. Habacuc estaba equivocado. Un Dios justo puede usar hombres perversos para cumplir Sus propósitos.

Creo que el segundo argumento de Habacuc tiene aun más fallas, ya que está basado en la presunción muy cuestionable de que el pueblo de Judá es mas justo que el de los Caldeos.

13 Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?
(Habacuc 1:13)

Este es un argumento muy peligroso, en mi opinión, y uno que casi la mayoría de nosotros ha empleado en un tiempo u otro. Sabemos que ciertas cosas son pecado, pero generalmente tenemos diferentes categorías de pecado. Los Judíos en  los días de Jesús encontraron culpable de blasfemia a Jesús, un pecado in-perdonable para ellos, y sin embargo eran soberbios y egoístas. Encontraban formas de evadir sus responsabilidades para con sus padres y, de acuerdo con Jesús, visitaban las casas de las viudas. Oprimían a los pobres en el proceso de hacerse ricos.

Estoy de acuerdo contigo que algunos pecados son ciertamente peores que otros en términos de sus efectos. Un asesino o violador puede causar un increíble sufrimiento, mientras que uno que es orgulloso y arrogante puede solamente ser ofensivo a otros. Pero en su raíz, todos los pecados son en contra de Dios, son aborrecibles a Dios, y merecedores de la ira eternal de Dios. Mostrar parcialidad o favoritismo puede mostrarse no ser un pecado terrible ante nuestros ojos, pero Santiago pone este pecado bajo una luz diferente:

1 Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas. 2 Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, 3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; 4¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos? 5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? 6 Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales? 7¿No blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros? 8 Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; 9 pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. 10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. 11 Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. 12 Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. 13 Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio (Santiago 2:1-13).258

El argumento de Habacuc se derrumba a la luz de los pecados de Israel y a la luz de declaraciones tales como esta:

7 Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual escogí de todas las tribus de Israel; 8 y no volveré a hacer que el pie de Israel sea movido de la tierra que di a sus padres, con tal que guarden y hagan conforme a todas las cosas que yo les he mandado, y conforme a toda la ley que mi siervo Moisés les mandó. 9 Mas ellos no escucharon; y Manasés los indujo a que hiciesen más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel. 10 Habló, pues, Jehová por medio de sus siervos los profetas, diciendo: 11 Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; 12 por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos (2 Reyes 21:7-12).259

Yo creo que la falla fatal en el segundo argumento de Habacuc es expuesto por sus propias palabras en 1:14-17 y por las palabras de Dios al profeta en el capítulo 2. Pero por el momento, sean advertidos aquellos que justifican o minimizan sus pecados apuntando a los pecados más grandes de otros.

Habacuc tiene aun un tercer argumento, el cual estoy seguro sintió era el más convencedor. Habacuc debió haberse consolado con el pensamiento de que Dios ciertamente no podía negar la fuerza de su lógica en este argumento. Este argumento es descrito en los versículos  14-17 del capítulo 1:

14 y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne? 15 Sacará a todos con anzuelo, los recogerá con su red, y los juntará en sus mallas; por lo cual se alegrará y se regocijará. 16 Por esto hará sacrificios a su red, y ofrecerá sahumerios a sus mallas; porque con ellas engordó su porción, y engrasó su comida. 17¿Vaciará por eso su red, y no tendrá piedad de aniquilar naciones continuamente? (Habacuc 1:14-17)

Si la ley era clara en cualquier punto, ciertamente era claro que Dios odia y prohíbe la idolatría. Habacuc usa esto como base para su tercer argumento. Los Babilonios son idólatras, de modo que seguramente Dios no podía permitirles prosperar contra Su pueblo. Habacuc describe el pueblo de Judá como víctimas indefensas de abuso, como una escuela de peces en el mar. Él representa la victoria de los Babilonios sobre el pueblo de Dios, como la de unos pescadores echando las redes, capturando muchos peces. Peor aun, estos pescadores paganos adoran sus propias redes como dioses, dando alabanza y adoración a sus redes por una buena pesca. Seguramente esta imagen llamaría la atención de Dios. ¿Porqué concedería Dios éxito a los Babilonios si como resultado solo adorarían ídolos? “Dios, tu odias la idolatría,” argumenta Habacuc, “¿Acaso honestamente podrías Tú permitirle a los Babilonios idólatras prevalecer sobre el pueblo de Judá, y luego adorar a los dioses de su propia fuerza?”

Este argumento es una espada de dos filos. Dios no tiene un estándar doble. Si Dios debía juzgar a los Babilonios por su crueldad e idolatría, entonces, ¿porqué no debería también juzgar a Judá por su crueldad e idolatría? Después de todo, Dios ya había mandado a Israel a la cautividad por las manos de opresores crueles, por causa de sus pecados. ¿Acaso los Babilonios son malvados y crueles y merecedores de juicio divino? Pues también el pueblo de Judá:

1 Dije: Oíd ahora, príncipes de Jacob, y jefes de la casa de Israel: ¿No concierne a vosotros saber lo que es justo? 2 Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos; 3 que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el caldero, y como carnes en olla. 4 Entonces clamaréis a Jehová, y no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras... 9 Oíd ahora esto, jefes de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de Israel, que abomináis el juicio, y pervertís todo el derecho; 10 que edificáis a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia. 11 Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros. 12 Por tanto, a causa de vosotros Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque. (Miqueas 3:1-4, 9-12)

Habacuc quiere saber cómo puede Dios permitir la maldad de los Babilonios y no ser castigada. Irónicamente, la respuesta a esta pregunta fue exactamente lo que hizo enojar a Habacuc. Dios es “lento para la ira;” Él es “paciente.”260 Su juicio a menudo no viene tan rápido como nosotros quisiéramos. A medida que Dios permitió que pasara el tiempo antes de traer juicio sobre Israel, y pronto sobre Judá, Él permitiría algo de tiempo pasar antes de traer juicio sobre los Babilonios.

Habacuc parece muy satisfecho con la fuerza de su refutación. Él ahora esperará la respuesta de Dios, y tendrían que ser muy convincentes. Aún entonces, Habacuc planea disputarlos si Dios persiste con Su plan:

1 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja (Habacuc 2:1).

Hay una pregunta que debe hacerse aquí: “¿Era correcto que Habacuc hablara a Dios como lo había hecho hasta ahora?” Extrañamente, hay muchos que buscarían santificar las actitudes y acciones de Habacuc en estos versículos. Lo hace un ejemplo para que todos nosotros sigamos. Yo encuentro esto imposible de hacer. Los profetas no son perfectos, como debemos saberlo de individuos como Balaam y Jonías. Toda palabra de su profecía es la palabra inspirada de Dios, pero yo creo que debemos aprender de las primeras palabras de Habacuc, cómo no debemos responder a Dios cuando Él actúa en una forma que no nos gusta. Habacuc es un mal ejemplo, hasta ahora. En el capítulo 3, es una historia completamente diferente. Déjenme resumir las rezones por las que no puedo justificar las actitudes y acciones de Habacuc en la primera parte de su profecía.

(1) Habacuc está enojado con Dios. Él no cuestiona a Dios en humildad, sino en reprensión. En la mente de Habacuc, Dios no ha actuado lo suficiente rápido en juicio, por tanto Él es reprendido por ser pasivo en el asunto.

(2) Habacuc es arrogante. Sus palabras suenan como un hombre con sus manos sobre su cadera, reprendiendo a su Dios.

(3) Habacuc está equivocado en asumir que Dios no está haciendo nada por los pecados de Judá. Los profetas habían hablado de ello, y solo era un asunto de tiempo. Habacuc asume que Dios no está haciendo nada porque él es incapaz de ver o entender lo que Dios está haciendo.

(4) Cada uno de los argumentos de Habacuc en contra del uso de los Babilonios por Dios, está equivocado. ¿Cómo puede un hombre que está equivocado estar correcto en sus protestas?

(5) Hay un cambio dramático en el capítulo 3. Habacuc se arrepiente y se humilla delante de Dios. Él acepta el juicio venidero, y alaba a Dios. Las palabras del capítulo 3 son un Salmo, registrado para el uso de Judá en adoración. Aquí, finalmente, tenemos a un Habacuc al cual podemos seguir.

Dios Calla un Profeta que Protesta

Habacuc 2:2-20

Quiero que notes algunas cosas acerca del capítulo 2 de Habacuc. Primero, es Dios quien habla aquí (con la excepción del versículo 1). Segundo, nota la forma que Dios finaliza Su respuesta:

20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra (Habacuc 2:20)

No por nada Habacuc cesa sus protestas y comienza a alabar a Dios en el capítulo 3. Tercero, la razón por el cambio de corazón de Habacuc tiene que encontrarse aquí, en el capítulo 2. Cuarto, el capítulo es dominado por cinco “pesares” que Dios pronuncia sobre los malos.

Casi puedo ver a Habacuc parado en su puesto, manos sobre la cadera, arrogantemente esperando la retracción de Dios. Las primeras palabras de Dios al profeta pueden resumirse así: “Petición denegada!” Escucha lo que Dios dice a Su profeta impertinente:

2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará (Habacuc 2:2-3).

¿Acaso Habacuc tuvo éxito en cambiar la mente de Dios acerca de usar a los Babilonios para juzgar a Judá? ¡De ninguna manera! Dios anunció enfáticamente que Sus planes seguían adelante, a pesar de las protestas del profeta. De hecho, uno casi podría parafrasear el versículo 2 en esta forma: “Habacuc, escribe estas palabras en espectacular (anuncio grande) de modo que cualquiera que pase con poder las lea.” El profeta debía proclamar la visión que Dios le había revelado. Sucedería justo como fue planeado y profetizado. Sucedería cuando Dios dijo que pasaría. No había punto de regreso. El día del juicio de Judá estaba a la mano. El instrumento para el juicio de Judá ya estaba listo para ser usado.

Los versículos 4 y 5 del capítulo 2 son el corazón del libro, y el corazón del evangelio:

4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. 5 Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos. (RV60).

No era Dios el que necesitaba cambiar Sus planes (como supuso Habacuc), era Habacuc quien estaba equivocado y necesitaba cambiar. De acuerdo al versículo 4, hay dos tipos de personas: (1) los que son soberbios, y cuyas almas no son rectas; y, (2) los justos, que viven por fe. Cuando terminas de analizarlo todo, a esto llega, ¿verdad? Aquellos cuyas almas no son rectas son los que se enorgullecen. Confían en sí mismos para salvación. Creen que sus buenas obras son suficientes para salvarlos. Menosprecian la gracia como una forma de caridad, la cual ni quieren ni necesitan. Aquellos que son salvos han cesado de confiar en sí mismo; en su bondad o buenas obras. Ponen su confianza en Dios; saben que solo Él, puede salvarlos de sus pecados. Humildemente aceptan Su provisión para salvación, y viven sus vidas confiando en Él y obedeciendo Su palabra. La “fe” en el versículo 4 también significa “fidelidad.” Los justos entran a la salvación por fe, y perseveran también por fe. Fe es la causa, y la fidelidad es el resultado.

Pareció a Habacuc como si la victoria de los Babilonios sería el final de todo el pueblo de Dios y de Sus promesas a ellos. La visión que Habacuc recibió fue una promesa de que Dios juzgaría a los soberbios y arrogantes, y que fueran pecadores. Lo que Habacuc también debió haber entendido es que las promesas de Dios a Su pueblo serían cumplidas. Dios salvaría un remanente de los justos, como otros profetas habían indicado. Habacuc tenía que creer esto por fe, y necesitaba resistir los días por venir caminando en obediencia a la Palabra de Dios.

El principio de Habacuc 2:4 es retomado en tres lugares en el Nuevo Testamento:

17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17).

Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá (Galatas 3:11).

37 Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. 38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. 39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma (Hebreos 10:37-39).

En Romanos y Galatas, Pablo defiende el evangelio contra aquellos que querían añadir obras a la fe, como base para salvación eterna. Pablo deja muy en claro que uno es salvo de sus pecados por medio de confiar en Jesucristo, el Hijo sin mancha y sin pecado de Dios, quien llevó el castigo del pecador muriendo en la cruz del Calvario. Fue Él quien también se levantó de los muertos y ascendió al Padre en el cielo. Aquellos que han muerto en Cristo, están muertos a sus pecados y al castigo que con ellos llevaba. Estos también se han levantado a una nueva vida en Cristo, y se les ha dado poder para servir a Dios en el poder del Espíritu (Romanos 6).

El autor a los Hebreos está aplicando Habacuc 2:4 en una forma muy similar a los tratados de Dios con Habacuc. Días de tribulación y prueba venían sobre los santos Hebreos. Algunos eran tentados a “desistir” por medio de regresar al Judaísmo. Eran tentados a desechar el Nuevo Pacto y vivir una vez más bajo el Antiguo (Ley de Moisés). Al igual que Dios (Habacuc 2:2-3), el autor a los Hebreos asegura a sus lectores que días de tribulación están pronto a venir sobre ellos, pero que estos servirán para preparar el camino para el regreso de nuestro Señor. Hasta que Él venga, deben continuar “caminando en fe,” del mismo modo que fueron salvados por fe. Los justos por tanto son preservados (“salvos”) a través de los días de tribulación, a medida que perseveren por fe.

Sin embargo, hay otro lado de la moneda. Aquellos que no “viven por fe” son los soberbios, quienes perecerán en el tiempo del juicio de Dios. He llegado a la conclusión que los malvados quienes no viven por fe, y quienes perecerán, incluye ambos, los ciudadanos no-creyentes de Judá y los paganos no-creyentes, como los Babilonios. Permítanme brevemente intentar ilustrar este punto, aunque no tengamos el tiempo para desarrollarlo completamente.

(1) Jerusalén y Judá son orgullosos y arrogantes y serán humillados en juicio:

11 En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte. 12 Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová (Zofonías 3:11-12).

(2) La palabra para “red encontrada en Habacuc 1:14-17 (cuando se refiere a la maldad de los Caldeos) es usada en referencia al pueblo de Judá en Miqueas 7:2. La misma violencia que Habacuc aborrece en los Babilonios es practicada por el pueblo de Judá:

2 Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano (Miqueas 7:2).

(3) En Habacuc 2:12 Dios condena a los Babilonios quienes “edifican una ciudad con derramamiento de sangre.” Ahora escucha estas palabras del profeta Miqueas, condenando al pueblo de Dios por edificar a Jerusalén con derramamiento de sangre y violencia:

10 que edificáis a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia (Miqueas 3:10).

Creo que podemos encontrar acusaciones contra Israel y Judá en todo pecado que Dios condena en el capítulo 2 de Habacuc. ¿Acaso Dios anuncia enfáticamente que Él juzgará a los Babilonios por sus pecados? Claro que sí. Pero tenemos que darnos cuenta que estos infortunios aplican a todos los que cometen tal tipo de pecados, incluyendo a Su pueblo escogido. El pueblo de Judá es culpable de los mismos pecados por los cuales los Babilonios son condenados. Dios está dando a Judá una “probadita de su propia medicina.”

En el versículo 4, veo una acusación divina contra todos los soberbios.261 Esto, en mi opinión, incluye a  Habacuc. Tengo que concluir que Habacuc tenía una postura arrogante hacia Dios. Este profeta petulante acusa a Dios de no actuar como debía hacerlo, dentro del marco de tiempo que Habacuc había determinado. Por tanto comprendo Habacuc 2:4 ser hablado primero a Habacuc, y luego a otros. Es como si Dios hubiera dicho al profeta, “Habacuc, creo que no me gusta el tono de tus peticiones. Me has acusado de fallar en actuar, cuándo y cómo tu piensas que debía hacerlo. Tu orgullo es tan ofensivo para Mí como el orgullo de los Babilonios paganos. Necesitas ser humilde y caminar por fe. Mis caminos son más altos que tus caminos, de modo que confía en Mí.”

Las últimas palabras del capítulo 2 sirven como una conclusión poderosa de la proclamación de Dios a Habacuc y otros:

20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra (Habacuc 2:20).

Es asombroso cómo un entendimiento de la majestuosidad de Dios, puede cambiar nuestra perspectiva:

15          Si dijera yo: Hablaré como ellos,

He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.

16          Cuando pensé para saber esto,

Fue duro trabajo para mí,

17          Hasta que entrando en el santuario de Dios,

Comprendí el fin de ellos.

18          Ciertamente los has puesto en deslizaderos;

En asolamientos los harás caer.

19          ¡Cómo han sido asolados de repente!

Perecieron, se consumieron de terrores.

20          Como sueño del que despierta,

Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.

21          Se llenó de amargura mi alma,

Y en mi corazón sentía punzadas.

22          Tan torpe era yo, que no entendía;

Era como una bestia delante de ti.

23          Con todo, yo siempre estuve contigo;

Me tomaste de la mano derecha.

24             Me has guiado según tu consejo,

Y después me recibirás en gloria.
 (Salmo 73:15-24).

1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. 5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos (Isaías 6:1-5).

29 Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia, 30 habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? 31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; 32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere. 33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.

34 Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. 35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? 36 En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida. 37 Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia (Daniel 4:29-37).

El Nuevo Panorama de Habacuc

Habacuc Capítulo 3

Los primeros dos versículos de este capítulo señalan el hecho que Habacuc tuvo un cambio serio de corazón:

1 Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.
2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.

Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,

En medio de los tiempos hazla conocer,

En la ira acuérdate de la misericordia (Habacuc 3:1-2).

Las notas marginales de la Biblia Nueva Versión Estándar, indican que el término “Sigionot” en el versículo 1 se refiere a una forma poética. Es muy claro de otros indicadores que el capítulo 3 es un salmo de alabanza y adoración:

9           Se descubrió enteramente tu arco;
Los juramentos a las tribus fueron palabra segura. Selah.
Hendiste la tierra con ríos. (Habacuc 3:9).
19          Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.
Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas
.
(Habacuc 3:19).

Este capítulo no solo es una oración; es un salmo, un salmo que ha sido preservado de modo que pueda ser cantado en adoración. Es claro que lo que encontramos en el capítulo tercero nos es dado como patrón para nuestra adoración. No creo que debamos imitar las palabras o actitudes de Habacuc en el capítulo. Sin embargo, veo a un Habacuc humillado en estos versículos, particularmente en el versículo 2: “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.” Es como si él hubiera dicho, “Ya entendí el mensaje, Señor. Estas cosas no-solo fueron escritas para otros, sino para mi” (ver 2:2). A medida que las preguntas de Job eran silenciadas por la secuencia de preguntas de Dios (ver Job 38ff.); como Nabucodonozor fue humillado delante del Dios soberano de Israel (Daniel 4); y como las protestas de Asap fueron aplastadas en el Salmo 73 (compare versículo 17 con Habacuc 3:1-2ff.), del mismo modo Habacuc es humillado por las palabras de Dios en el capítulo 2 de Habacuc. Él ya no sigue protestando contra la aparente inactividad de Dios; Él ahora alaba a Dios por lo que Él ha hecho, y por lo que Él hará, a Su debido tiempo.

No tenemos tiempo para considerar cuidadosamente los versículos 3-15, pero debemos darnos cuenta que esta es una descripción poética muy alta del obrar de Dios en el pasado, cuando Él liberó a los Israelitas de la mano de Faraón y de la tierra de Egipto, y a medida que Él los trajo a la tierra de Canaán.   Eugene H. Peterson parafrasea los primeros versículos de esta descripción poética en esta forma:

Dios en su camino de nuevo,
Trazando de nuevo la vieja ruta de salvación,
Viniendo del sur a través de Teman,
El Santo del Monte Paran (3:3).
262

Realmente es la “vieja ruta de salvación” la cual describe el salmo de Habacuc. En términos majestuosos, Dios es descrito bajando cerca de Sinai, mostrando Su esplendor y gloria (versículos 3-4). Las plagas son Sus plagas, yendo delante y detrás de Él (versículo 5). Las naciones de alrededor que presenciaron el poder de Dios estaban aterrorizadas (versículo 7). El versículo 8 parece referirse al partimiento del Mar Rojo y luego al Jordán. El versículo 11 parece referirse a los días de Josué, cuando Dios causó que el sol se detuviera (Josué 10:12-14). Dios triunfó sobre las naciones, trayendo juicio sobre ellas (versículo 12), mientras que al mismo tiempo Él salvaba a Su pueblo (versículo 13a). Dios triunfó sobre el hombre y la naturaleza. Ciertamente, uno tiene que inferir, si Dios hizo todo esto por Su pueblo en el pasado, Él hará lo mismo por Su pueblo en los días de Habacuc (y en los nuestros). Tan fuertes y feroces como pudieron haber sido los Babilonios, Dios primero los usaría y luego los juzgaría, a Su tiempo indicado.

El versículo 16 describe la nueva imagen de Habacuc, basado en las palabras de Dios en el capítulo 2 y la visión de Dios en 3:3-15:

16          Oí, y se conmovieron mis entrañas;

A la voz temblaron mis labios;

Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;

Si bien estaré quieto en el día de la angustia,

Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas. 
(Habacuc 3:16 RV60).

Si Habacuc estuvo erecto, con sus manos sobre su cadera en el capítulo 1 (incluyendo 2:1), él ahora se da cuenta que no tiene la fuerza para estar de pie. Su estómago cruje; sus rodillas se doblan (por así decirlo). Él parece colapsarse en adoración y sumisión a la voluntad de Dios. Él sabe que sus argumentos han fallado, y que el día de juicio de Dios viene sobre el pueblo de Judá, y sobre la ciudad de Jerusalén .263 Él debe pacientemente esperar el día, por fe, confiando en que Dios salvará a los Suyos, y que Él eventualmente juzgará los Babilonios por su crueldad.

Hay algo increíblemente hermoso acerca de las últimas palabras de Habacuc:

17         Aunque la higuera no florezca,

Ni en las vides haya frutos,

Aunque falte el producto del olivo,

Y los labrados no den mantenimiento,

Y las ovejas sean quitadas de la majada,

Y no haya vacas en los corrales;

            18         Con todo, yo me alegraré en Jehová,

Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

            19         Jehová el Señor es mi fortaleza,

El cual hace mis pies como de ciervas,

Y en mis alturas me hace andar. 
 (Habacuc 3:17-19, RV60).

Ciertamente podemos parafrasear estos pensamientos en términos más contemporáneos, ya que la mayoría de nosotros no medimos nuestro bienestar en términos de higos, fruta, o rebaños. Podríamos decir,

Aunque los fondos del Seguro Social se acaben,
Aunque la bolsa de valores se colapse,
Aunque mi compañía de seguros caiga en bancarrota
y mi pensión se vaporice;
Aunque pierda mi trabajo o mi negocio fracase,
Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

Estas palabras finales de Habacuc me recuerdan las últimas palabras de Asaf en el Salmo 73:

22          Tan torpe era yo, que no entendía;

Era como una bestia delante de ti.

23          Con todo, yo siempre estuve contigo;

Me tomaste de la mano derecha.

24          Me has guiado según tu consejo,

Y después me recibirás en gloria.

25          ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?

Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26          Mi carne y mi corazón desfallecen;

Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

27          Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;

Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.

28          Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;

He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,

Para contar todas tus obras.
(Salmo 73:22-28).

La paz y el gozo de Habacuc no dependían mas de sus circunstancias. Cuando Dios trajera juicio sobre Judá, Habacuc aún podía regocijarse, pues su esperanza, fe, y gozo estaban en Dios, y solamente en Dios. A Su tiempo, Dios libertaría a los justos y cumpliría Sus promesas de Pacto. Hasta entonces, Dios era la fuente de su fortaleza, fortaleza que lo sostendría en los días oscuros por venir. Un Habacuc humilde ahora se dio cuenta que fue Dios quien lo levantó y le dio pie firme en tiempos difíciles.265

Conclusión

Para concluir, recuerdo las palabras del autor a los Hebreos:

13 Conforme a la fe murieron todos éstos [Hombres y mujeres de fe del Antiguo Testamento] sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se averg:uenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad (Hebreos 11:13-16).

32¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; 33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. 35 Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. 36 Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 38 de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. 39 Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros (Hebreos 11:32-40).

Ahora que podemos ver hacia atrás en el Libro de Habcuc, ¿cómo podemos explicar el cambio de corazón del profeta? ¿Qué le sucedió a Habacuc entre el capítulo 1 y el capítulo 3? Primero que todo podemos decir que este cambio no fue instantáneo, sino el resultado de un proceso, un proceso de alguna manera doloroso. Habacuc no entendió lo que Dios estaba haciendo. Él estaba enojado con Dios por aparentemente fallar en tratar con los pecados de Su pueblo. Él no podía comprender cómo Dios podía usar a los Caldeos para juzgar al pueblo de Judá. A través de una secuencia de eventos, Dios cambió el corazón de Habacuc.

Dios cambió la perspectiva de Habacuc. Habacuc había estado viendo sus circunstancias y aún a Su Dios a través de ojos humanos. El profeta correctamente aborreció la maldad e injusticia desenfrenada en Judá, pero equivocadamente acusó a Dios de “dormirse al volante,” de fallar en actuar justamente y en un tiempo adecuado. El cambio vino cuando se vio a sí mismo y sus circunstancias desde una perspectiva divina. ¿Pensó Habacuc que Dios no estaba haciendo nada acerca del pecado de Judá? Él estaba equivocado. Dios ya estaba actuando, levantando a los Babilonios como Su vara de justicia. Ellos traerían una justicia rápida y fuerte al castigar al pueblo de Judá.

Cuando Dios reveló lo que Él estaba a punto de hacer, Habacuc protestó que los Caldeos266 no eran los indicados para traer juicio sobre el pueblo de Dios. Habacuc sintió que el pueblo de Judá era más justo que los Caldeos. La revelación de Dios de Sí Mismo en los capítulos 2 y 3 pone en orden la situación, y también endereza el pensamiento de Habacuc. Dios no tomó ligeramente ningún pecado. Eventualmente, Él juzgaría a los Babilonios por sus pecados, del mismo modo que Él estaba a punto de juzgar al pueblo de Judá y Jerusalén por sus pecados. Habacuc estaba equivocado al pensar del pueblo de Judá como un pueblo “más justo” que los Babilonios. Si es verdad que el juicio es proporcional al grado de revelación que uno haya recibido (y ciertamente lo es),267 entonces el pueblo de Judá era aún más culpable que los Babilonios. Ellos tenían la Ley, y eran los beneficiarios de la fidelidad de Dios para con Su pueblo. Estaban muy concientes del juicio que Dios había traído sobre el reino del norte de Israel, y sin embargo persistieron en los mismos pecados por los cuales los Babilonios eventualmente serían juzgados.

Es mi opinión que a medida que Dios pronunciaba infortunios sobre los malos en el capítulo 2, Habacuc se dio cuenta que él cuando menos era culpable de orgullo, lo cual Dios aborrece. Habacuc no tuvo que reflexionar mucho para darse cuenta que todos los pecados que ameritaban el juicio de Dios eran ciertos para el pueblo de Judá, tanto como lo eran para los Babilonios. Judá no era mejor que los Babilonios.

Yo creo que Habacuc comenzó a pensar mas allá de sus tiempos, y a medida que los hizo, él recordó que Dios había prometido usar las naciones aledañas para disciplinar a Su pueblo desobediente. La historia de Israel fue evidencia amplia de esto, especialmente en el Libro de Jueces. Habacuc empezó a pensar acerca de los tiempos en que vivía a la luz de la historia de Israel. Como resultado, yo creo que  Habacuc tuvo segundos pensamientos acerca de los argumentos que él había levantado contra Dios por el uso de los Babilonios en 1:12-17 para juzgar al pueblo de Judá. No era Dios el que estaba equivocado; era Judá, y aún su profeta, Habacuc. El profeta ahora veía el futuro de Judá a la luz de su pasado. Dios previamente había juzgado a Su pueblo, pero Él también había preservado un remanente; Él siempre había logrado su salvación. Y una vez más Él lo haría así. De modo que el profeta humildemente le ruega, “En la ira acuérdate de la misericordia. (3:2).

James Montgomery Boice comparte algunos principios que Martin Lloyd-Jones incluyó en un comentario sobre el Libro de Habacuc titulado, Del Temor a la Fe. Quisiera llamarles la atención a algunos de estos principios mientras concluyo (Indicaré los principios mencionados por Martin Lloyd-Jones con un *).268 Considera, entonces, las lecciones que podemos aprender del Libro de Habacuc.

La historia está bajo el control de Dios.* A la luz de la tragedia a la que fue sometida nuestra nación esta semana pasada, modifiquemos las palabras de Martin Lloyd-Jones: Toda historia está bajo el control de Dios. Dios es soberano, en completo control de todas las cosas, incluyendo todo evento en la historia humana. Nada sucede que tome a Dios por sorpresa. Nada sucede que esté fuera de Su control. He oído algunos comentarios esta semana pasada de Cristianos bien intencionados que dicen algo así: “Dios permitió que esto sucediera, y Él es capaz de usarlo para bien.” No pretendo saber porqué la tragedia ha venido sobre nuestra nación, ni tampoco sé cómo Dios la usará. Pero sí sé esto con gran seguridad:

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos 8:28, RV60).

Alguien fue muy gentil en enviarme las palabras de John Piper en respuesta a los eventos de esta semana pasada, y particularmente en respuesta a las palabras de algunos Cristianos, en un esfuerzo para “librar a Dios de los eventos” que sucedieron.” Fuertemente los aliento a considerar sus palabras en oración.269

La historia sigue un plan divino.* La historia son las obras externas del plan eterno de Dios. La historia tiene una meta hacia donde Dios se está moviendo. Sabemos que la meta del plan de Dios es cumplir Sus propósitos y Sus promesas de Pacto. También sabemos que el plan de Dios es un todo-inclusivo, y no podrá ser frustrado ni alterado. El plan de Dios incluye calamidad y bendición, prosperidad y dolor. Cuando el hombre peca y cuando hombres malos causan a otros gran dolor y agonía, lo hacen a partir de la propia corrupción y maldad de sus corazones. Sin embargo, Dios incorpora los actos pecaminosos del hombre a Su plan eterno, para lograr Sus propósitos en forma tal que le traigan a Él gloria (ver Romanos 9:17).

El plan divino de Dios a menudo nos es aparente, porque nosotros somos incapaces (y a veces no dispuestos) de comprenderlo aún cuando se nos revela por adelantado. Dios sí tiene un plan, aunque a veces no nos parezca así. Dios está trabajando, aunque no lo reconozcamos como tal. ¿Quién hubiera pensado que el rápido crecimiento al poder del imperio Babilónico era la mano de Dios en la historia humana? Los caminos de Dios son mas altos que nuestros caminos, por tanto, debemos dejar el futuro en Sus manos. Cuando los Israelitas vinieron al Mar Rojo, atrapados entre el mar y el ejército de Faraón, parecía que Dios no había calculado bien, que Dios los había guiado a la destrucción. La verdad, era que Dios se estaba preparando para destruir el ejército de Faraón, mientras que al mismo tiempo salvaba Su pueblo. El plan de Dios de salvar a Su pueblo a través de un Mesías, ni siquiera para los profetas que escribieron de Su venida fue claro (1 Pedro 1:10-12). ¿Quién hubiera jamás creído que Dios salvaría a los pecadores enviando Su Hijo a este mundo, a ser rechazado por pecadores, quienes lo crucificarían como criminal en un monte a las afueras de Jerusalén?

Dios emplea las obras de hombres malvados para extender Sus propósitos. Esto no significa que Dios aprueba el pecado. Dios, finalmente castigará los impíos por sus pecados. Pero que alentadora es la verdad, de saber que las obras de hombres malvados no pueden frustrar los propósitos de Dios; ciertamente estas obras son predestinadas de Dios para lograr Sus planes y promesas. Dios no se limita solamente a usar los actos obedientes de santos fieles. Si así fuere, estaríamos en grandes problemas. Nada puede mantenernos de recibir el amor de Dios hacia Sus santos – nada (ver Romanos 8:31-39).

La historia sigue un horario divino.* Dios tiene un horario para todos Sus planes, y como Dios no tiene prisa, a menudo parece actuar muy tarde según nuestra percepción. Dios no tiene ninguna prisa, aunque nosotros a menudo la tenemos. Los retrasos divinos (según nosotros) no son una indicación de Su falta de preocupación o resolución, sino de Su misericordia:

1 Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, 2 para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; 3 sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, 4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación. 5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. 8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, 12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! 13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2 Pedro 3:3-13).

Los caminos de Dios no son los nuestros.270 Cuando buscamos comprender lo que Dios está haciendo a partir de nuestras circunstancias presentes, ciertamente nos confundiremos y estaremos perplejos. A Abram le fue dicho que él sería el padre de una gran nación, pero él y Sara no tuvieron hijo por 25 años. Se le dijo que poseería la tierra de Canaán, pero tuvo que comprar un sepulcro para su familia de los Cananitas. Dios escogió darnos vida eterna a través de la muerte de Su Hijo. ¿Cómo puede alguien anticipar cómo Dios cumplirá Sus propósitos?

Los justos tienen que vivir por fe. Ya que no podemos anticipar el cómo Dios cumplirá Sus propósitos y promesas, y ya que la mayoría del tiempo no podemos comprender lo que Él está haciendo, estamos obligados a vivir por fe, si estamos buscando nuestra salvación a través de Él. No debemos terminar el Libro de Habacuc sin recordar el impacto que este libro tuvo sobre Martín Lutero. Como monje, Lutero se había dado cuenta de su pecado, y sabía que quedaba muy corto de los estándares establecidos por la ley de Dios. Las palabras de Habacuc 2:4 despertaron la mente de Lutero como la clave a su problema, pero no fue sino hasta tiempo después que él comprendió que sus pecados eran perdonados por fe en la persona y obra de Jesucristo, independientemente de sus obras. El hijo de Lutero escribió:

“A medida que él repetía sus oraciones en la escalera, las palabras del profeta Habacuc repentinamente vinieron a su mente: ‘El justo por la fe vivirá.’ En consecuencia, cesó sus oraciones, regresó a Wittenberg, y tomó este texto como el fundamento principal de toda su doctrina. . . . Lutero mismo dijo de este texto, ‘Antes que esas palabras se revelaran en mi mente yo odiaba a Dios y estaba muy enojado con Él porque, no contento con atemorizarnos a nosotros los pecadores con la ley y con las miserias de la vida, aún extendió más nuestra tortura con el evangelio. Pero cuando, por el Espíritu de Dios, yo comprendí esas palabras – “El justo por la fe vivirá” “El justo por la fe vivirá” – entonces sentí que nací de nuevo como un nuevo hombre; entré a través de las puertas abiertas al mismo Paraíso de Dios.”271

Habiendo venido a la fe de Jesucristo por fe, independiente de las obras humanas, Lutero no-solo comprendió la gloriosa verdad de Habacuc 2:4, sino se regocijó en la grandeza de Dios en quien él llegó a confiar. Fue liberado entonces de su temor al juicio divino y capaz de escribir las palabras de este gran himno:

A mighty fortress is our God,
A bulwark never failing;
Our helper He, amid the flood
Of mortal ills prevailing;
For still our ancient foe
Doth seek to work us woe;
His craft and power are great,
And armed with cruel hate,
On earth is not His equal.
Did we in our own strength confide,
Our striving would be losing;
Were not the right Man on our side,
The Man of God’s own choosing:
Dost ask who that may be?
Christ Jesus, it is He,
Lord Sabaoth, His name,
From age to age the same,
And He must win the battle.
And though this world, with devils filled,
Should threaten to undo us,
We will not fear, for God hath willed
His truth to triumph through us:
The Prince of Darkness grim –
We tremble not for him;
His rage we can endure,
For lo, his doom is sure,
One little word shall fell him.
That word above all earthly powers,
No thanks to them, abideth;
The Spirit and the gifts are ours
Thro’ Him who with us sideth:
Let goods and kindred go,
This mortal life also;
The body they may kill:
God’s truth abideth still,
His kingdom is forever.272


250 Este es el manuscrito editado de un mensaje dado por Robert L. Deffinbaugh, maestro y anciano en la  Community Bible Chapel, en Septiembre 16, 2001.

251 A menos que sea de otra manera indicado, todas las citas de la Escritura son de la Biblia NET. La NUEVA TRADUCCIÓN INGLESA, también conocida como LA BIBLIA NET, es una traducción completamente nueva de la BIblia, y no una revisión de versiones previas en Inglés. Fue terminada por mas de veinte académicos (maestros bíblicos), quienes trabajaron directamente con los mejores textos disponibles al momento en Arameo, Hebreo y Griego. El proyecto de traducción empezó originalmente como un intento de proveer una versión electrónica de una traducción moderna para distribución electrónica por Internet y CD (Disco compacto). Cualquier persona en cualquier parte del mundo con una conexión al Internet será capaz de usar e imprimir la Biblia NET sin costo alguno para estudio personal. Además, cualquiera que quiera compartir la Biblia con otros puede imprimir copias ilimitadas y regalarlas gratuitamente a otros. Esta disponible en el Internet en: http://www.netbible.org/.

 252 Campbell Morgan, p. 116, citada por David Prior, El Mensaje de Joel, Miqueas y Habacuc (Downers Grove, Illinois, U.S.A., Inter-Varsity Press, 1998), p. 205.

253 Habacuc 2:1 probablemente debió haber sido Habacuc 1:18. Es un resumen de su protesta y refutación en el capítulo 1.

254 Compare Jeremías 4:13.

255 Los “Caldeos” (KJV; NASB) y los “Babilonios” (NET Bible; NIV) son los mismos.

256 Típicamente en Habacuc, la últimas palabras de Dios en cada respuesta son muy importantes. Noten 1:11 y 2:20 (también 2:14).

257 Puedes ver esto ilustrado en 1:14-17. Mientras que las distintas traducciones manejan el versículo 11 en distintas formas, el punto de este versículo es que Dios no tolerará aquellos que adoren cualquier “dios” fuera de Él. Ellos eran idólatras.

258 Ver también Mateo 5:17ff. Aquí, Jesús claramente establece que la “justicia” de los escribas y Fariseos no es suficiente para merecerles el reino de los cielos. Específicamente, Jesús condena la selectiva ejecución de la ley, la cual hace un lado uno de los mandamientos. Jesús entonces sigue diciendo que el odio es un pecado tan condenador como el asesinato, y lascivia como adulterio.

259 Más adelante en Miqueas 7:2, el profeta clama que no quedan hombres piadosos. Esto puede ser Hipérbole, pero también cuestiona la referencia de Habacuc a aquellos que son “más justos” que los Babilonios.

260 Existen razones para estos retrasos (ver Romanos 9:22-24; 2 Pedro 3:9), pero no entraremos en estos ahora. Recuerden que Dios permitió el pecado de  los Amorreos “madurar” por 400 años (Génesis 15:16)

261 Esta es una cualidad satánica, como vemos en Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:2-19.

262 Eugene H. Peterson, El Mensaje: Los Profetas del Antiguo Testamento en Lenguaje Contemporáneo (Colorado Springs, Colorado: NavPress, 2000), p. 538.

263 Me doy cuenta que algunos traductores interpretan este versículo de modo que el juicio por el cual Habacuc espera pacientemente es el juicio de Dios para los Babilonios. Mientras que esto es cierto, creo que la idea dominante es que Habacuc debe esperar el juicio sobre Judá que Dios le aseguró vendría pronto. Sería solo después que el juicio vendría sobre los Babilonios. Creo que los versículos 17-19 sirven para reforzar el enfoque sobre el juicio venidero sobre Judá, envés de sobre los Babilonios.

264 Cited by James Montgomery Boice, The Minor Prophets: An Expositional Commentary, vol. 2, Micah-Malachi (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishing House, 1986), p. 111.

265 I am reminded of Asaph’s reference to his feet nearly slipping at the time he questioned God’s justice (Psalm 73:2).

266 The prophets use the terms “Chaldeans” and “Babylonians” interchangeably.

267 See Matthew 12:41-42; Luke 12:47-48; Romans 1-3. This is very clearly emphasized in prophets like Jeremiah, who finds Judah more guilty than Israel, because the people of Judah looked on as God judged Israel, but they did not learn from her judgment (see Jeremiah 3:6-11; Ezekiel 16:44-52).

268 Citado por James Montgomery Boice, Los Profetas Menores: Un Comentarios Expositorio, vol. 2, Miqueas-Malaquías (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishing House, 1986), p. 78.

269 http://www.desiringgod.org/Online_Library/OnlineArticles/FreshWords/2001/091701.htm

270 Este es el título que Stuart Briscoe escogió para este capítulo en el Libro de Habacuc. Stuart Briscoe, La Voz de Dios Sobre el Ruido: Los Profetas Menores Nos Hablan Hoy en Día (USA, Canadá, Inglaterra: Libros Victor, 1991), pp. 117-130.

271 James Montgomery Boice, Los Profetas Menores: Un Comentario Expositorio, vol. 2, Miqueas-Malaquías (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishing House, 1986), pp. 91-92, citando F.W. Boreham en A Bunch of Everlastings or Texts that Made History (Philadelphia: Judson Press, 1920), pp. 20, 27.

272 “ Poderosa Fortaleza es Nuestro Dios,” Martín Lutero.

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