El Libro de Sofonías probablemente se conoce
mejor por ser el libro menos conocido de toda la Biblia. Es un libro pequeño,
situado en medio de los Profetas Menores, hacia el final del Antiguo
Testamento. Entre los Profetas Menores, ciertamente estamos más familiarizados
con Jonás y Oseas. Sin embargo, este es un gran libro y hace una contribución
muy significante al Antiguo Testamento y a las vidas de los santos en todos los
tiempos.
Conocemos muy poco de Sofonías, el hombre –
el autor de este libro. Extrañamente, aunque, su genealogía es rastreada cuatro
generaciones atrás:
1Palabra de Jehová que vino a Sofonías hijo de
Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en días de Josías
hijo de Amón, rey de Judá (Sofonías 1:1).246
Ya que la introducción de Sofonías nos lleva
atrás estas cuatro generaciones, finalizando con Ezequías, es possible que este
“Ezequías” haya sido el rey Ezequías, pero esto no es seguro. Si así fuese,
significaría que Sofonías tenía sangre de realeza. Él no sería de orígenes
humildes como el profeta Amós, el pastor.
Sofonías por tanto habría tenido acceso a la realeza. Habría tenido
acceso abierto al joven Rey Josías.
Aunque no sabemos casi nada de la vida
personal de Sofonías, sí sabemos bastante acerca de los tiempos en los cuales
vivió y ministró como profeta en Judá. Se nos dice en el versículo 1 que él era
profeta durante los días del Rey Josías, y se nos da bastante información
acerca de Josías y sus tiempos en 2 Reyes y 2 Crónicas. Sabiendo que Sofonías
profetizó durante el reinado de Josías, nos damos cuenta que su ministerio
coincidió en parte con el de Jeremías (ver Jeremías 1:2).
La historia de Judá fue una mezcla de esos
reyes que fueron justos, caminando en los pasos de David, y aquellos que eran
malos, siguiendo los pasos de Jeroboam. Brevemente repasaré esos reyes que
tuvieron gran impacto sobre Judá, para bien o para mal.
Salomón tuvo un gran impacto sobre el reino del sur,
Judá, porque él fue realmente el primero de los reyes de Israel que introdujo
la adoración de dioses paganos a Jerusalén:
4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres
inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con
Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 5 Porque Salomón
siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los
amonitas. 6 E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no
siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. 7 Entonces
edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte
que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de
Amón. 8 Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales
quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. (1 Reyes 11:4-8).
El pecado de Salomón fue la causa de la
división del reino unido (ver 1 Reyes 11:9-13).
Roboam y Jeroboam fueron los primeros reyes del
reino dividido. Roboam era el hijo cabeza dura de Salomón, quien rechazó
disminuir el yugo que su padre había impuesto sobre el pueblo, lo cual causó
que las diez tribus del norte se separaran bajo el liderazgo de Jeroboam.
Jeroboam tuvo miedo de perder su reino si continuaba permitiendo que la
adoración de su pueblo fuera en Jerusalén, de modo que estableció una religión
falsa a los reinos del norte de Israel (1 Reyes 12:25-33). Él hizo dos becerros
de oro para que su pueblo adorara, colocándolos en Bet-el al sur y en Dan al
norte. Cuando Jeroboam fue a Bet-el a celebrar su nueva instituida fiesta,
estaba a punto de ofrecer sacrificio en el altar cuando fue interrumpido por un
profeta de Judá:
1 He aquí que un varón de Dios por palabra de
Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar
incienso, 2 aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y
dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David
nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de
los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de
hombres. 3 Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta
es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la
ceniza que sobre él está se derramará. (1 Reyes 13:1-3).
Esta es la primera mención del Rey Josías,
quien no vendría al trono hasta casi 300 años después.
Ezequías se convirtió en rey de Judá algunos 200 años
después que Jeroboam tomó el trono de Israel, y casi 80 años antes que Josías
se convirtiera en rey de Judá. Ezequías no tuvo el beneficio de un hogar
piadoso, cuando menos no de un padre piadoso y temeroso de Dios. Su padre,
Acaz, fue un rey malvado en gran manera:
2 Cuando comenzó a reinar Acaz era de veinte
años, y reinó en Jerusalén dieciséis años; y no hizo lo recto ante los ojos de
Jehová su Dios, como David su padre. 3 Antes anduvo en el camino de los
reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas
abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel.
(2 Reyes 16:2-3).
Ezequías fue un contraste encantador
comparado con su padre. Él era un rey piadoso, y fue instrumental en traer
avivamiento a Judá:
3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová,
conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. 4 El
quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera,
e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta
entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. 5 En
Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro
como él entre todos los reyes de Judá. 6 Porque siguió a Jehová, y
no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a
Moisés (2 Reyes 18:3-6).
Bajo el liderazgo de Ezequías, la Pascua fue
celebrada en una forma que no había sido hecha por muchos años. Él invitó aún a
las tribus del norte a participar, y algunos lo hicieron (2 Crónicas 30:10-11,
18). Cuando Ezequías enfermó de muerte, se le dijo que iba a morir. Ezequías
calmó a Dios por más años y Dios se los
concedió. Fue en sus postreros días que Ezequías tontamente mostró sus riquezas
(en una forma que me recuerda a Salomón, hinchado por las adulaciones de la
reina de Sabá) al hijo del rey de Babilonia. El profeta Isaías reprendió a
Ezequías y le dijo que después de su muerte, sus riquezas serían saqueadas por
los Babilonios, junto con algunos de sus hijos (2 Reyes 20:16-19).
El hijo de Ezequías, Manasés, fue uno
de los reyes más malvados que jamás se sentaron en el trono de Judá:
1 De doce años era Manasés cuando comenzó a
reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años; el nombre de su madre fue
Hepsiba. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las
abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos
de Israel. 3 Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías
su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera,
como había hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos,
y rindió culto a aquellas cosas. 4 Asimismo edificó altares en la
casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré mi nombre en
Jerusalén. 5 Y edificó altares para todo el ejército de los cielos
en los dos atrios de la casa de Jehová. 6 Y pasó a su hijo por
fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores
y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para
provocarlo a ira. 7 Y puso una imagen de Asera que él había hecho,
en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré
mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual escogí de todas
las tribus de Israel (2 Reyes 21:2-7).
Irónicamente, Manasés reinó 55 años, el
reinado más largo de cualquier rey de Israel o Judá (2 Crónicas 33:1). Manasés
trajo a la nación de Judá al punto mas bajo de todos los tiempos, espiritualmente
hablando:
11 Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas
abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que
fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; 12 por
tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre
Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos. 13 Y
extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab;
y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca
abajo. 14 Y desampararé el resto de mi heredad, y lo entregaré en
manos de sus enemigos; y serán para presa y despojo de todos sus adversarios (2
Reyes 21:11-14).
Por causa de su maldad, Manasés fue llevado
encadenado a Babilonia, donde se arrepintió, de modo que fue una vez más
restituido a su trono. Una vez en el trono, intentó corregir algunas de las
consecuencias de su reinado pecador. El resultado final fue algo menos que un
completo avivamiento:
11 por lo cual Jehová trajo contra ellos los
generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con
grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia. 12 Mas
luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente
en la presencia del Dios de sus padres. 13 Y habiendo orado a él,
fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino.
Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios. 14 Después de esto
edificó el muro exterior de la ciudad de David, al occidente de Gihón, en el
valle, a la entrada de la puerta del Pescado, y amuralló Ofel, y elevó el muro
muy alto; y puso capitanes de ejército en todas las ciudades fortificadas de
Judá. 15 Asimismo quitó los dioses ajenos, y el ídolo de la casa de
Jehová, y todos los altares que había edificado en el monte de la casa de
Jehová y en Jerusalén, y los echó fuera de la ciudad. 16 Reparó
luego el altar de Jehová, y sacrificó sobre él sacrificios de ofrendas de paz y
de alabanza; y mandó a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel. 17 Pero
el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque lo hacía para Jehová su
Dios. (2 Crónicas 33:11-17).
Amón, el hijo de Manasés, reinó por solo dos años.
Él fue malo y fue asesinado por algunos de sus siervos. Esto creó una situación
en la cual su hijo de ocho años, Josías, fue puesto en el trono. Una
película reciente titulada “Los Diarios de la Princesa” relata la historia de
una joven mujer (mayor que Josías, de lo que yo puedo discernir, sin haber
visto la película) quien se entera que ella es la princesa de una pequeña
nación. El trama, es aparentemente construido en la transición de esta joven
mujer a princesa, en aspecto y conducta. Imagínense lo que debió haber sido
para Josías el ser repentinamente llamado a sus deberes como rey de Judá por la
muerte no esperada de su padre.
Uno tiene que preguntarse a quién usó Dios
para impactar a este hombre joven, no siguiendo los caminos perversos de su
padre y abuelo, y a ser un rey que buscó al Señor. ¿Acaso Manasés su abuelo,
habló a Josías advirtiéndole a no seguir el mismo camino que él había tomado
por muchos años? Se nos dice el nombre de la madre de Josías (Jedida, 2 Reyes
22:1). ¿Acaso fue ella instrumental en su desarrollo espiritual? Sabemos que
ambos Jeremías y Sofonías comenzaron sus ministerios durante la vida de Josías.
¿Estarían estos profetas, o uno de ellos, involucrados con Josías en su años de
formación temprana?
Para el tiempo cuando Josías estuviere lo
suficiente maduro para manejar (¿un carro? – edad 16), él ya había empezado por
su voluntad, a buscar al Señor (2 Crónicas 34:3). Esto no parecería ser algo
muy popular en una nación que se había convertido profundamente en compromiso
con dioses paganos y prácticas paganas (ver 2 Reyes 21:9). A la edad de 20,
salió a quitar de Judá todos los ídolos y altares paganos que se encontraban en
Judá, y aún en Jerusalén:
3 A los ocho años de su reinado, siendo aún
muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó
a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera,
esculturas, e imágenes fundidas. 4 Y derribaron delante de él los
altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas
encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas,
y las desmenuzó, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían
ofrecido sacrificios. 5 Quemó además los huesos
de los sacerdotes sobre sus altares, y limpió a Judá y a Jerusalén.
6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta
Neftalí, y en los lugares asolados alrededor. 7 Y cuando hubo
derribado los altares y las imágenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las
esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a
Jerusalén. (2 Crónicas 34:3-7).
Al hacer esto, Josías cumplió la profecía
dada a Jeroboam muchos años atrás, registrada en 1 Reyes 13:1-3.
A la edad de 26, Josías fue en busca de aún
otra noble misión. Habiendo derribado los ídolos y altares paganos, Josías
ahora comenzó el proyecto de restaurar el templo (ver 2 Crónicas 34:8ff.). Fue
durante esta construcción que los obreros descubrieron una copia del libro de
la ley:
14 Y al sacar el dinero que había sido traído a
la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada
por medio de Moisés. 15 Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba
Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el
libro a Safán. 16 Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto,
diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. 17 Han
reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano
de los encargados, y en mano de los que hacen la obra. 18 Además de
esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un
libro. Y leyó Safán en él delante del rey. 19 Luego que el rey oyó
las palabras de la ley, rasgó sus vestidos; 20 y mandó a Hilcías y a
Ahicam hijo de Safán, y a Abdón hijo de Micaía, y a Safán escriba, y a Asaías
siervo del rey, diciendo: 21 Andad, consultad a Jehová por mí y por
el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha
hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por
cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a
todo lo que está escrito en este libro (2 Crónicas 34:14-21)
La nación había alcanzado un estado
espiritualmente tan bajo que ni siquiera había una copia disponible de la ley
para leer, ni aun en el templo. La ley de Dios no-solo había sido desamparada,
sino olvidada. Estoy convencido que esta copia de la ley cuando menos incluía
el libro de Deuteronomio. ¿Podrían imaginarse lo que debió haber sido para
Josías y otros hombres piadosos escuchar las palabras de Deuteronomio por
primera vez en sus vidas? Por eso Josías rompió sus vestidos. Ahora era
dolorosamente claro el porqué la nación merecía el juicio divino. Josías buscó
palabra de Dios, y fue la profetiza Hulda quien confirmó lo que temía:
22 Entonces Hilcías y los del rey fueron a Hulda
profetisa, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las
vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en el segundo barrio, y le dijeron las
palabras antes dichas. 23 Y ella respondió: Jehová Dios de Israel ha
dicho así: Decid al varón que os ha enviado a mí, que así ha dicho Jehová:
24 He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él,
todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del
rey de Judá; 25 por cuanto me han dejado, y han ofrecido sacrificios
a dioses ajenos, provocándome a ira con todas las obras de sus manos; por
tanto, se derramará mi ira sobre este lugar, y no se apagará. (2 Crónicas
34:22-25).
En respuesta al arrepentimiento de Josías,
Dios aseguró al rey a través de Hulda que el juicio de Dios no caería sobre
Judá ni Jerusalén hasta después de su muerte (2 Crónicas 34:26-28). Josías
entonces re-instituyó la celebración de la Pascua (2 Crónicas 35).
Tristemente, la vida de Josías finalizó en
una forma no-halagadora. La historia de su muerte en 2 Crónicas 34 es
extrañamente similar al relato de la muerte del malvado Acab, muchos años atrás
(ver 1 Reyes 22):
20 Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías la casa de Jehová, Necao rey de Egipto subió para hacer guerra en Carquemis junto al Eufrates; y salió Josías contra él. 21 Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya. 22 Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido. 23 Y los flecheros tiraron contra el rey Josías. Entonces dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy gravemente herido. 24 Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en un segundo carro que tenía, y lo llevaron a Jerusalén, donde murió; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías. (2 Crónicas 35:20-24).
El profeta Jeremías también tomó parte en el
funeral de Josías:
25 Y Jeremías endechó en memoria de Josías.
Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josías hasta
hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel, las cuales están escritas
en el libro de Lamentos (2 Crónicas 35:25).
Tales eran los días en que el profeta
Sofonías vivía y servía. Me parece a mí que el ministerio de Sofonías precedió
y promovió el avivamiento que se llevó acabo durante el reinado de Josías. Uno
no puede estar seguro de esto, pero mi estudio de Sofonías me ha llevado a
concluir esto. Es ahora nuestra tarea considerar el mensaje y la contribución
del Libro de Sofonías.
Como yo entiendo el libro, hay dos temas
dominantes en Sofonías: juicio y liberación. Consideremos brevemente ambos
temas.
El “día del Señor” es un tema muy prominente
en la profecía de Sofonías. Sofonías describe gráficamente el terror de ese
venidero “Día de Juicio”:
14 Cercano está el día grande de Jehová, cercano
y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente.
15 Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y
de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de
entenebrecimiento (Sofonías 1:14-15).
Este por venir “Día de Juicio” es descrito en
términos de estar en el futuro cercano:
7 Calla en la presencia de Jehová el Señor,
porque el día de Jehová está cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y
ha dispuesto a sus convidados (Sofonías 1:7).
El juicio pronto vendrá sobre Jerusalén y
Judá (3:1-5), pero también vendrá sobre las naciones que las rodean: los Filisteos
(2:4-7), los Moabitas y Amonitas (2:8-11), los Etíopes (2:12), y los Asirios
(2:13-15).
Pero también hay mención de un gran y final –
más distante – juicio que vendrá sobre toda la tierra:
2 Destruiré por completo todas las cosas de
sobre la faz de la tierra, dice Jehová.
3 Destruiré los hombres y las
bestias; destruiré las aves del cielo y los peces del mar, y cortaré a los
impíos; y raeré a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehová.
(Las imagines idólatras de estas criaturas serán destruidas junto con personas
malas.)
Removeré la humanidad de sobre la faz de la tierra, dice Jehová (Sofonías
1:2-3).
Si esta profecía es cumplida literalmente,
debe ser el fin del mundo, como el siguiente texto también indica:
18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra. (Sofonías 1:18).
Juicio vendrá sobre las naciones extranjeras
por causa de su opresión arrogante sobre el pueblo de Dios:
8 Yo he oído las afrentas de Moab, y los
denuestos de los hijos de Amón con que deshonraron a mi pueblo, y se
engrandecieron sobre su territorio... 10 Esto les vendrá por su
soberbia, porque afrentaron y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de
los ejércitos (Sofonías 2:8,10).
También serán juzgados por su
auto-suficiencia arrogante:
15 Esta es la ciudad alegre [Nínive] que estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más. ¡Cómo fue asolada, hecha guarida de fieras! Cualquiera que pasare junto a ella, se burlará y sacudirá su mano. (Sofonías 2:15).
Las razones por el juicio de Judá
probablemente son resumidas mejor en el capítulo 1:
4 Extenderé mi mano sobre Judá, y sobre todos
los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este lugar los restos de Baal, y
el nombre de los ministros idólatras con sus sacerdotes; 5 y a los
que sobre los terrados se postran al ejército del cielo, y a los que se postran
jurando por Jehová y jurando por Milcom; 6 y a los que se apartan de
en pos de Jehová, y a los que no buscaron a Jehová, ni le consultaron.
(Sofonías 1:4-6).
Estas razones para el juicio divino pueden
ser mejor resumidas en esta forma:
·
Dios
juzgará aquellos en Judá que practiquen paganismo puro (1:4).
·
Dios
juzgará aquellos en Judá que mezclen la adoración de Dios con la adoración de
otras deidades (1:5a).
·
Dios
juzgará aquellos en Judá que rechacen completamente y dejen la fe y el camino
de sus padres (1:6).
· Dios juzgará aquellos que escojan identificarse con los impíos (envés del pueblo de Dios) por sus reglamentos (1:8).247
·
Dios
juzgará aquellos que practiquen violencia y engaño (1:9).
·
Dios
juzgará aquellos que rechacen la instrucción divina, y que han ignorado Sus
advertencias (3:1-2). Judá debió haber aprendido del juicio de Dios en otros,
pero no lo hizo (3:6-7).
·
Dios
juzgará aquellos en liderazgo, que han abusado de su autoridad y desamparado su
administración (3:3-4).
·
Dios
juzgará aquellos que presumen que Dios es indiferente acerca de su pecado
(1:12).
·
Dios
juzgará aquellos que pongan su confianza en cualquier cosa fuera de Él (1:18).
Dios había advertido que el juicio divino
venía sobre Judá, sobre las naciones alrededor, y sobre toda la tierra. Si Dios
estaba a punto de juzgar a toda la humanidad, ¿cómo podría Su pacto con Abraham
y sus descendientes ser cumplido (ver Génesis 12:1-3)? Pablo nos da la
respuesta en Romanos 9:
27También Isaías clama tocante a Israel: Si
fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el
remanente será salvo; 28porque el Señor ejecutará su sentencia sobre
la tierra en justicia y con prontitud. 29Y como antes dijo Isaías:
Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. (Romanos 9:27-29).
Las promesas de Dios a Abraham serían
cumplidas a través de un remanente pequeño de Su pueblo escogido, envés de a
través de toda la nación. Este remanente estaría compuesto de los justos, no
solo aquellos de Judá, sino también de entre los Gentiles:
3 Buscad a Jehová todos los humildes de la
tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad
mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová (Sofonías
2:3).
Sabemos que el remanente incluirá a los de
Judá:
7 Será aquel lugar para el remanente de la casa
de Judá; allí apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque
Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio (Sofonías 2:7).
También se nos informa que Gentiles estarán
entre los justos que adoran a Dios también:
8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día
que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones,
juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira;
por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra.
9 En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para
que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común
consentimiento.
10 De la región más allá de los ríos de Etiopía
me suplicarán; la hija de mis esparcidos traerá mi ofrenda (Sofonías 3:8-10).
Hay varias cosas que colocan al remanente de
los justos aparte, del mundo corrupto en el que viven:
Aquellos que son parte del remanente justo
buscan a Dios, y obedecen Sus mandamientos:
3 Buscad a Jehová todos los humildes de la
tierra, los que pusisteis por obra su juicio...(Sofonías 2:3a).
Aquellos que son parte del remanente justo
son humildes:
buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá
seréis guardados en el día del enojo de Jehová... (Sofonías 2:3b).
Aquellos que son parte del remanente justo
son justos en sus acciones hacia otros:
13 El remanente de Israel no hará injusticia ni
dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos
serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice (Sofonías 3:13).
Sofonías también resume la esperanza del
remanente justo:
Sus pecados son perdonados y son lavados de
su pecado (3:9,
11, 13).
Serán liberados de o a través del juicio divino (2:1-3).248
Eventualmente serán rescatados de la mano de
sus opresores
(2:4-15; 3:15).
Ellos tienen la esperanza de futuras
bendiciones
(2:6-9).
Les será dado fama y honor (3:19-20).
Disfrutarán seguridad y paz (3:13).
Disfrutarán de estar en la presencia de Dios,
como Él se regocija sobre ellos como los objetos de Su amor (3:15-17).
Como yo he estudiado el Libro de Sofonías, he
sido forzado a reconsiderar la relación entre juicio divino y bendición divina.
Siempre he pensado acerca de ellas como opuestas y sin relación alguna. Me
gusta pensar del juicio como algo que tiene muy poco que ver conmigo y mucho
que ver con mis enemigos. Me gusta pensar de las bendiciones de Dios y
salvación como mías, sin relación con el juicio. He llegado a la conclusión que
el juicio divino y las bendiciones divinas están muy estrechamente
interrelacionadas.
En primer lugar, el juicio de Dios es
el medio por el cual Él nos libera de nuestros enemigos (2:4-15; 3:15, 19). Segundo,
el juicio divino purifica al remanente justo (3:9). Finalmente, el
juicio de Dios es el medio por el cual Dios trae nuestras bendiciones. Cuando
Dios remueve a los malvados, es para que Él pueda venir y morar con nosotros.
Además, cuando Dios remueve a los malvados, Él da sus posesiones a Su remanente
fiel (2:5-7, 9-10). El juicio de los malvados es el medio para nuestra
bendición.
Sofonías también nos informa que el juicio
divino es el medio por el cual Dios remueve nuestros pecados:
8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el
día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las
naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor
de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra. 9 En
aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos
invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento.
10 De la región más allá de los ríos de Etiopía me suplicarán; la hija de
mis esparcidos traerá mi ofrenda. 11 En aquel día no serás
avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque
entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca
más te ensoberbecerás en mi santo monte. 12 Y dejaré en medio de ti
un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová. 13 El
remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se
hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá
quien los atemorice. (Sofonías 3:8-13)
Varias verdades muy importantes en estos
versículos necesitan ser subrayados. Primero, no son solo los “impíos”
los que necesitan liberación de la culpa y castigo de sus pecados; son todos
los hombres. Segundo, es Dios quien salva al hombre de sus pecados.
No somos nosotros los que debemos trabajar más duro para obtenerla. Es Dios
quien produce justicia en nosotros. Tercero, nuestros pecados son
perdonados, y somos hechos justos porque Dios ha pasado juicio sobre nuestros
pecados. ¿Cómo es esto posible? Sofonías no nos dice, pero tampoco necesita
hacerlo. Sabemos que Dios derramó Su ira sobre Su Amado Hijo, Jesucristo, quien
cargó con nuestros pecados sobre Él, y quien llevó el castigo que nosotros
merecíamos. Es por medio del juicio divino que nosotros somos salvos y que nos
hacemos justos. Ese juicio fue llevado por nuestro Señor Jesucristo. Todos
aquellos que reconozcan su pecado y culpa, y confíen en la obra salvadora de
Cristo en el Calvario en su lugar, tienen el perdón de sus pecados y la
seguridad de la vida eternal.
¿Cuáles son algunas de las contribuciones significantes
del Libro de Sofonías? Creo se nos da una pista por la colocación de este libro
entre los Profetas Menores del Antiguo Testamento. En términos de cronología
simple, el Libro de Habacuc es el último de los Profetas Menores antes que Judá
vaya al exilio, por manos de los Babilonios. Pero en términos de su colocación
en el Antiguo Testamento, es el Libro de Sofonías el que es el último de los
Profetas Menores antes del exilio. Sofonías por tanto, sirve como la última
palabra escrita de los Profetas Menores pre-exiliados. ¿Acaso algunos acusan a
Sofonías de no ser muy original y de solo repetir lo que otros antes que él
habían dicho? Eso parece haber sido una buena parte de su trabajo. Por sus
repeticiones, Sofonías enfatiza los temas y mensajes importantes de los
profetas que ministraron antes que él. Debido a que el ministerio de Sofonías
coincide con el de Jeremías, él sirvió como un segundo testigo, cuyo testimonio
confirmó las palabras de Jeremías.
Debemos dar gracias a Sofonías por subrayar
el hecho que mientras que el juicio de Dios por el pecado será severo, Él
también salva un remanente, asegurando así la esperanza de Israel para el
futuro.
¿Cuál debe ser nuestra respuesta al mensaje
del Libro de Sofonías? Sofonías mismo nos dice.
Primero, somos instruidos por Sofonías estar en
silencio:
7 Calla en la presencia de Jehová el Señor,
porque el día de Jehová está cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y
ha dispuesto a sus convidados (Sofonías 1:7).
¿Qué significa callar delante del Señor?
Puede significar que cesemos de hacer excusas por nuestro pecado, o que dejemos
de negar que somos pecadores, merecedores de la ira de Dios. El silencio
algunas veces es visto como una forma de admitir nuestra culpa (Levítico 10:3;
Nehemías 5:8; Job 6:24). El silencio también es una expresión de reverencia. El
callar delante de Dios es mostrar reverencia a Él (Salmo 62:1; 65:1; Habacuc
2:20; Zacarías 2:13). También puede ser que el silencio que se nos muestra sea
el silencio de Jeremías 7:16:
16 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni
levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré
(Jeremías 7:16; ver también 11:14; 14:11).
El tiempo para el juicio de Dios había
venido; no pida el justo a Dios que retenga Su mano. Esté el justo aguardando
en silencio el “Día de Juicio.”
Segundo, se nos instruye buscar al Señor:
1 Congregaos y meditad, oh nación sin pudor,
2 antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes
que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la
ira de Jehová venga sobre vosotros. 3 Buscad a Jehová todos los
humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia,
buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová
(Sofonías 2:1-3).
Yo tomo esto como un llamado al
arrepentimiento para aquellos que no conocen a Dios, como también para aquellos
que lo conocen. Hombres y mujeres deben prepararse para conocer a su Dios.
Amigos, el gran y final “Día de Juicio” aún está en el futuro, pero no está muy
lejos. Las malas noticias es que todo y cada uno de nosotros es pecador,
merecedor del juicio de Dios – el mismo juicio descrito en Sofonías (ver
también Romanos 3:9-20). Las buenas noticias es que Dios mandó Su Hijo,
Jesucristo, para sufrir el juicio de Dios en nuestro lugar. Cuando Jesús murió
en la cruz del Calvario, Él no murió por Sus pecados, pues Él fue el Cordero
sin mancha de Dios. Él no murió meramente por las manos de Roma; Él llevó el
juicio de Dios que debió haber sido para nosotros. Él se levantó entonces de
los muertos y ascendió al Padre en el cielo. Él ofrece salvación a
cualquiera que confíe en Él. Aquellos que lo rechacen deberán aguantar la ira
eternal de Dios. Que pensamiento tan aterrador.
Tercero, el remanente justo es instruido a esperar
en el Señor:
8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el
día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las
naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor
de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra (Sofonías
3:8).
El Día del Juicio, el “Día del Señor,” ciertamente viene. El piadoso debe esperar pacientemente a que venga. Este será un día de vindicación y liberación para el remanente justo.249 Este será el día que comience los tiempos de bendición. Los justos deben evadir tomar venganza y esperar en el día que Dios hará todas las cosas correctas.
Cuarto, los justos deben gozosamente adorar a Dios,
a la luz de la venida del “Día del Señor”:
14 Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo,
oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén. 15 Jehová
ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel
en medio de ti; nunca más verás el mal. 16 En aquel tiempo se dirá a
Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos. 17 Jehová está
en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará
de amor, se regocijará sobre ti con cánticos. 18 Reuniré a los
fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio
de ella era una carga. 19 He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a
todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os
pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra. 20 En aquel
tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para
renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante
vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová (Sofonías 3:14-20).
La profecía de Sofonías termina con un
llamado a la adoración. El profeta no está hablando de adorar en algún día
futuro, aunque ciertamente este vendrá. Él está llamando a una adoración ahora
mismo. El pueblo de Dios debe adorar porque el “Día de Juicio” y los tiempos de
bendición ciertamente vendrán. El pueblo de Dios debe adorar por fe, sabiendo
que Dios es un Dios que guarda el Pacto. Él siempre cumple Sus promesas,
sean promesas de juicio o de bendición. Aún en los tiempos más difíciles, el
futuro de los justos es claro, y seguro.
En un sentido, nuestro “Día de Juicio” vino
hace 2,000 años, cuando nuestro Señor Jesucristo llevó nuestro juicio en la
cruz del Calvario. No debemos temer la venida del juicio de Dios, y
ansiosamente esperamos la medida completa de las bendiciones prometidas de
Dios. Mucho de lo que fue futuro para los santos de antaño ahora es historia
para nosotros. Podemos ver hacia atrás a la cruz del Calvario, mientras que
ellos solo podían ver al futuro. Repito, cuanto más debemos entrar en una
adoración gozosa, sabiendo que escaparemos al juicio divino, y que pronto
entraremos en nuestras bendiciones eternas, todo debido a la persona y trabajo
de nuestro Señor Jesucristo.
245 Este
es el manuscrito editado de un mensaje dado por Robert L. Deffinbaugh, maestro
y anciano en la Community Bible Chapel, en Septiembre 9, 2001.
246 A menos que sea de otra manera indicado, todas las citas de la Escritura son de la Biblia NET. La NUEVA TRADUCCIÓN INGLESA, también conocida como LA BIBLIA NET, es una traducción completamente nueva de la BIblia, y no una revisión de versiones previas en Inglés. Fue terminada por mas de veinte académicos (maestros bíblicos), quienes trabajaron directamente con los mejores textos disponibles al momento en Arameo, Hebreo y Griego. El proyecto de traducción empezó originalmente como un intento de proveer una versión electrónica de una traducción moderna para distribución electrónica por Internet y CD (Disco compacto). Cualquier persona en cualquier parte del mundo con una conexión al Internet será capaz de usar e imprimir la Biblia NET sin costo alguno para estudio personal. Además, cualquiera que quiera compartir la Biblia con otros puede imprimir copias ilimitadas y regalarlas gratuitamente a otros. Esta disponible en el Internet en: http://www.netbible.org/.
247 Este
es un texto muy interesante. ¿Porqué juzgaría Dios a los hijos de la realeza de
Judá por vestir ropa extranjera? Me parece a mí que al hacer esto, ellos se
identificaban con las naciones y prácticas paganas. La nación de Israel debía
ser distinta y separada de todas las naciones. Comenzar a vestirse como
extranjero era rechazar su identidad única. Era, en efecto, renunciar a su
identidad. Si aquellos en Judá comenzaban a identificarse con sus enemigos,
¿qué harían cuando fueran dispersados? Los líderes eran los que sentaban un
precedente a la nación. Lo que los hijos de la realeza hicieran, la nación
también lo haría. ¿Qué tanta influencia tuvo la Princesa Diana sobre las
jóvenes en sus días como princesa?
248 Las
palabras de Sofonías 2:1-3 puede ser un llamado al arrepentimiento para el
no-creyente, y esto explicaría el porqué el profeta menciona liberación como
una posibilidad. A uno ciertamente le da la impresión que a los justos también
se les indica, y que ellos, también, pueden escapar algo de la destrucción
venidera, si persisten en justicia. Sin embargo, no hay garantía de un “cheque en blanco” que los
justos escaparán todo sufrimiento. Por tanto, yo he dicho que el remanente de
los justos serán liberados a través del juicio (como lo fue Noé y su familia,
en el arca), o del juicio.
249 Ver 2 Tesalonicenses 1:4-8.