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Lección 44 — El Libro de Sofonías245

Introducción

El Libro de Sofonías probablemente se conoce mejor por ser el libro menos conocido de toda la Biblia. Es un libro pequeño, situado en medio de los Profetas Menores, hacia el final del Antiguo Testamento. Entre los Profetas Menores, ciertamente estamos más familiarizados con Jonás y Oseas. Sin embargo, este es un gran libro y hace una contribución muy significante al Antiguo Testamento y a las vidas de los santos en todos los tiempos.

Conocemos muy poco de Sofonías, el hombre – el autor de este libro. Extrañamente, aunque, su genealogía es rastreada cuatro generaciones atrás:

1Palabra de Jehová que vino a Sofonías hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en días de Josías hijo de Amón, rey de Judá (Sofonías 1:1).246

Ya que la introducción de Sofonías nos lleva atrás estas cuatro generaciones, finalizando con Ezequías, es possible que este “Ezequías” haya sido el rey Ezequías, pero esto no es seguro. Si así fuese, significaría que Sofonías tenía sangre de realeza. Él no sería de orígenes humildes como el profeta Amós, el pastor.  Sofonías por tanto habría tenido acceso a la realeza. Habría tenido acceso abierto al joven Rey Josías.

Aunque no sabemos casi nada de la vida personal de Sofonías, sí sabemos bastante acerca de los tiempos en los cuales vivió y ministró como profeta en Judá. Se nos dice en el versículo 1 que él era profeta durante los días del Rey Josías, y se nos da bastante información acerca de Josías y sus tiempos en 2 Reyes y 2 Crónicas. Sabiendo que Sofonías profetizó durante el reinado de Josías, nos damos cuenta que su ministerio coincidió en parte con el de Jeremías (ver Jeremías 1:2).

Un Breve Repaso

La historia de Judá fue una mezcla de esos reyes que fueron justos, caminando en los pasos de David, y aquellos que eran malos, siguiendo los pasos de Jeroboam. Brevemente repasaré esos reyes que tuvieron gran impacto sobre Judá, para bien o para mal.

Salomón tuvo un gran impacto sobre el reino del sur, Judá, porque él fue realmente el primero de los reyes de Israel que introdujo la adoración de dioses paganos a Jerusalén:

4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 5 Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 6 E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. 7 Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. 8 Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. (1 Reyes 11:4-8).

El pecado de Salomón fue la causa de la división del reino unido (ver 1 Reyes 11:9-13).

Roboam y Jeroboam fueron los primeros reyes del reino dividido. Roboam era el hijo cabeza dura de Salomón, quien rechazó disminuir el yugo que su padre había impuesto sobre el pueblo, lo cual causó que las diez tribus del norte se separaran bajo el liderazgo de Jeroboam. Jeroboam tuvo miedo de perder su reino si continuaba permitiendo que la adoración de su pueblo fuera en Jerusalén, de modo que estableció una religión falsa a los reinos del norte de Israel (1 Reyes 12:25-33). Él hizo dos becerros de oro para que su pueblo adorara, colocándolos en Bet-el al sur y en Dan al norte. Cuando Jeroboam fue a Bet-el a celebrar su nueva instituida fiesta, estaba a punto de ofrecer sacrificio en el altar cuando fue interrumpido por un profeta de Judá:

1 He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, 2 aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. 3 Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará. (1 Reyes 13:1-3).

Esta es la primera mención del Rey Josías, quien no vendría al trono hasta casi 300 años después.

Ezequías se convirtió en rey de Judá algunos 200 años después que Jeroboam tomó el trono de Israel, y casi 80 años antes que Josías se convirtiera en rey de Judá. Ezequías no tuvo el beneficio de un hogar piadoso, cuando menos no de un padre piadoso y temeroso de Dios. Su padre, Acaz, fue un rey malvado en gran manera:

2 Cuando comenzó a reinar Acaz era de veinte años, y reinó en Jerusalén dieciséis años; y no hizo lo recto ante los ojos de Jehová su Dios, como David su padre. 3 Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel. (2 Reyes 16:2-3).

Ezequías fue un contraste encantador comparado con su padre. Él era un rey piadoso, y fue instrumental en traer avivamiento a Judá:

3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. 4 El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. 5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. 6 Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés (2 Reyes 18:3-6).

Bajo el liderazgo de Ezequías, la Pascua fue celebrada en una forma que no había sido hecha por muchos años. Él invitó aún a las tribus del norte a participar, y algunos lo hicieron (2 Crónicas 30:10-11, 18). Cuando Ezequías enfermó de muerte, se le dijo que iba a morir. Ezequías calmó a Dios por más años y Dios  se los concedió. Fue en sus postreros días que Ezequías tontamente mostró sus riquezas (en una forma que me recuerda a Salomón, hinchado por las adulaciones de la reina de Sabá) al hijo del rey de Babilonia. El profeta Isaías reprendió a Ezequías y le dijo que después de su muerte, sus riquezas serían saqueadas por los Babilonios, junto con algunos de sus hijos (2 Reyes 20:16-19).

El hijo de Ezequías, Manasés, fue uno de los reyes más malvados que jamás se sentaron en el trono de Judá:

1 De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años; el nombre de su madre fue Hepsiba. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel. 3 Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como había hecho Acab rey de Israel; y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas. 4 Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré mi nombre en Jerusalén. 5 Y edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová. 6 Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para provocarlo a ira. 7 Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, a la cual escogí de todas las tribus de Israel (2 Reyes 21:2-7).

Irónicamente, Manasés reinó 55 años, el reinado más largo de cualquier rey de Israel o Judá (2 Crónicas 33:1). Manasés trajo a la nación de Judá al punto mas bajo de todos los tiempos, espiritualmente hablando:

11 Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; 12 por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos. 13 Y extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y limpiaré a Jerusalén como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca abajo. 14 Y desampararé el resto de mi heredad, y lo entregaré en manos de sus enemigos; y serán para presa y despojo de todos sus adversarios (2 Reyes 21:11-14).

Por causa de su maldad, Manasés fue llevado encadenado a Babilonia, donde se arrepintió, de modo que fue una vez más restituido a su trono. Una vez en el trono, intentó corregir algunas de las consecuencias de su reinado pecador. El resultado final fue algo menos que un completo avivamiento:

11 por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia. 12 Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. 13 Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios. 14 Después de esto edificó el muro exterior de la ciudad de David, al occidente de Gihón, en el valle, a la entrada de la puerta del Pescado, y amuralló Ofel, y elevó el muro muy alto; y puso capitanes de ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá. 15 Asimismo quitó los dioses ajenos, y el ídolo de la casa de Jehová, y todos los altares que había edificado en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalén, y los echó fuera de la ciudad. 16 Reparó luego el altar de Jehová, y sacrificó sobre él sacrificios de ofrendas de paz y de alabanza; y mandó a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel. 17 Pero el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque lo hacía para Jehová su Dios. (2 Crónicas 33:11-17).

Amón, el hijo de Manasés, reinó por solo dos años. Él fue malo y fue asesinado por algunos de sus siervos. Esto creó una situación en la cual su hijo de ocho años, Josías, fue puesto en el trono. Una película reciente titulada “Los Diarios de la Princesa” relata la historia de una joven mujer (mayor que Josías, de lo que yo puedo discernir, sin haber visto la película) quien se entera que ella es la princesa de una pequeña nación. El trama, es aparentemente construido en la transición de esta joven mujer a princesa, en aspecto y conducta. Imagínense lo que debió haber sido para Josías el ser repentinamente llamado a sus deberes como rey de Judá por la muerte no esperada de su padre. 

Uno tiene que preguntarse a quién usó Dios para impactar a este hombre joven, no siguiendo los caminos perversos de su padre y abuelo, y a ser un rey que buscó al Señor. ¿Acaso Manasés su abuelo, habló a Josías advirtiéndole a no seguir el mismo camino que él había tomado por muchos años? Se nos dice el nombre de la madre de Josías (Jedida, 2 Reyes 22:1). ¿Acaso fue ella instrumental en su desarrollo espiritual? Sabemos que ambos Jeremías y Sofonías comenzaron sus ministerios durante la vida de Josías. ¿Estarían estos profetas, o uno de ellos, involucrados con Josías en su años de formación temprana?

Para el tiempo cuando Josías estuviere lo suficiente maduro para manejar (¿un carro? – edad 16), él ya había empezado por su voluntad, a buscar al Señor (2 Crónicas 34:3). Esto no parecería ser algo muy popular en una nación que se había convertido profundamente en compromiso con dioses paganos y prácticas paganas (ver 2 Reyes 21:9). A la edad de 20, salió a quitar de Judá todos los ídolos y altares paganos que se encontraban en Judá, y aún en Jerusalén:

3 A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas. 4 Y derribaron delante de él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, y las desmenuzó, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios. 5 Quemó además los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpió a Judá y a Jerusalén. 6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta Neftalí, y en los lugares asolados alrededor. 7 Y cuando hubo derribado los altares y las imágenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén. (2 Crónicas 34:3-7).

Al hacer esto, Josías cumplió la profecía dada a Jeroboam muchos años atrás, registrada en 1 Reyes 13:1-3.

A la edad de 26, Josías fue en busca de aún otra noble misión. Habiendo derribado los ídolos y altares paganos, Josías ahora comenzó el proyecto de restaurar el templo (ver 2 Crónicas 34:8ff.). Fue durante esta construcción que los obreros descubrieron una copia del libro de la ley:

14 Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés. 15 Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. 16 Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. 17 Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra. 18 Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. 19 Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos; 20 y mandó a Hilcías y a Ahicam hijo de Safán, y a Abdón hijo de Micaía, y a Safán escriba, y a Asaías siervo del rey, diciendo: 21 Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro (2 Crónicas 34:14-21)

La nación había alcanzado un estado espiritualmente tan bajo que ni siquiera había una copia disponible de la ley para leer, ni aun en el templo. La ley de Dios no-solo había sido desamparada, sino olvidada. Estoy convencido que esta copia de la ley cuando menos incluía el libro de Deuteronomio. ¿Podrían imaginarse lo que debió haber sido para Josías y otros hombres piadosos escuchar las palabras de Deuteronomio por primera vez en sus vidas? Por eso Josías rompió sus vestidos. Ahora era dolorosamente claro el porqué la nación merecía el juicio divino. Josías buscó palabra de Dios, y fue la profetiza Hulda quien confirmó lo que temía:

22 Entonces Hilcías y los del rey fueron a Hulda profetisa, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en el segundo barrio, y le dijeron las palabras antes dichas. 23 Y ella respondió: Jehová Dios de Israel ha dicho así: Decid al varón que os ha enviado a mí, que así ha dicho Jehová: 24 He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él, todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá; 25 por cuanto me han dejado, y han ofrecido sacrificios a dioses ajenos, provocándome a ira con todas las obras de sus manos; por tanto, se derramará mi ira sobre este lugar, y no se apagará. (2 Crónicas 34:22-25).

En respuesta al arrepentimiento de Josías, Dios aseguró al rey a través de Hulda que el juicio de Dios no caería sobre Judá ni Jerusalén hasta después de su muerte (2 Crónicas 34:26-28). Josías entonces re-instituyó la celebración de la Pascua (2 Crónicas 35).

Tristemente, la vida de Josías finalizó en una forma no-halagadora. La historia de su muerte en 2 Crónicas 34 es extrañamente similar al relato de la muerte del malvado Acab, muchos años atrás (ver 1 Reyes 22):

20 Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías la casa de Jehová, Necao rey de Egipto subió para hacer guerra en Carquemis junto al Eufrates; y salió Josías contra él. 21 Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya. 22 Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido. 23 Y los flecheros tiraron contra el rey Josías. Entonces dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy gravemente herido. 24 Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron en un segundo carro que tenía, y lo llevaron a Jerusalén, donde murió; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías. (2 Crónicas 35:20-24).

El profeta Jeremías también tomó parte en el funeral de Josías:

25 Y Jeremías endechó en memoria de Josías. Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josías hasta hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel, las cuales están escritas en el libro de Lamentos (2 Crónicas 35:25).

Tales eran los días en que el profeta Sofonías vivía y servía. Me parece a mí que el ministerio de Sofonías precedió y promovió el avivamiento que se llevó acabo durante el reinado de Josías. Uno no puede estar seguro de esto, pero mi estudio de Sofonías me ha llevado a concluir esto. Es ahora nuestra tarea considerar el mensaje y la contribución del Libro de Sofonías.

El Mensaje del Libro de Sofonías

Como yo entiendo el libro, hay dos temas dominantes en Sofonías: juicio y liberación. Consideremos brevemente ambos temas.

El Día Venidero del Señor

El “día del Señor” es un tema muy prominente en la profecía de Sofonías. Sofonías describe gráficamente el terror de ese venidero “Día de Juicio”:

14 Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente. 15 Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento (Sofonías 1:14-15).

Este por venir “Día de Juicio” es descrito en términos de estar en el futuro cercano:

7 Calla en la presencia de Jehová el Señor, porque el día de Jehová está cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados (Sofonías 1:7).

El juicio pronto vendrá sobre Jerusalén y Judá (3:1-5), pero también vendrá sobre las naciones que las rodean: los Filisteos (2:4-7), los Moabitas y Amonitas (2:8-11), los Etíopes (2:12), y los Asirios (2:13-15).

Pero también hay mención de un gran y final – más distante – juicio que vendrá sobre toda la tierra:

2 Destruiré por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehová.
3 Destruiré los hombres y las bestias; destruiré las aves del cielo y los peces del mar, y cortaré a los impíos; y raeré a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehová.
(Las imagines idólatras de estas criaturas serán destruidas junto con personas malas.)
Removeré la humanidad de sobre la faz de la tierra, dice Jehová (Sofonías 1:2-3).

Si esta profecía es cumplida literalmente, debe ser el fin del mundo, como el siguiente texto también indica:

18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.  (Sofonías 1:18).

Juicio vendrá sobre las naciones extranjeras por causa de su opresión arrogante sobre el pueblo de Dios:

8 Yo he oído las afrentas de Moab, y los denuestos de los hijos de Amón con que deshonraron a mi pueblo, y se engrandecieron sobre su territorio... 10 Esto les vendrá por su soberbia, porque afrentaron y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de los ejércitos (Sofonías 2:8,10).

También serán juzgados por su auto-suficiencia arrogante:

15 Esta es la ciudad alegre [Nínive] que estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más. ¡Cómo fue asolada, hecha guarida de fieras! Cualquiera que pasare junto a ella, se burlará y sacudirá su mano. (Sofonías 2:15).

Las razones por el juicio de Judá probablemente son resumidas mejor en el capítulo 1:

4 Extenderé mi mano sobre Judá, y sobre todos los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idólatras con sus sacerdotes; 5 y a los que sobre los terrados se postran al ejército del cielo, y a los que se postran jurando por Jehová y jurando por Milcom; 6 y a los que se apartan de en pos de Jehová, y a los que no buscaron a Jehová, ni le consultaron. (Sofonías 1:4-6).

Estas razones para el juicio divino pueden ser mejor resumidas en esta forma:

·      Dios juzgará aquellos en Judá que practiquen paganismo puro (1:4).

·      Dios juzgará aquellos en Judá que mezclen la adoración de Dios con la adoración de otras deidades (1:5a).

·      Dios juzgará aquellos en Judá que rechacen completamente y dejen la fe y el camino de sus padres (1:6).

·      Dios juzgará aquellos que escojan identificarse con los impíos (envés del pueblo de Dios) por sus reglamentos (1:8).247

·      Dios juzgará aquellos que practiquen violencia y engaño (1:9).

·      Dios juzgará aquellos que rechacen la instrucción divina, y que han ignorado Sus advertencias (3:1-2). Judá debió haber aprendido del juicio de Dios en otros, pero no lo hizo (3:6-7).

·      Dios juzgará aquellos en liderazgo, que han abusado de su autoridad y desamparado su administración (3:3-4).

·      Dios juzgará aquellos que presumen que Dios es indiferente acerca de su pecado (1:12).

·      Dios juzgará aquellos que pongan su confianza en cualquier cosa fuera de Él (1:18).

Liberación Divina y Bendiciones Para un Remanente Justo

Dios había advertido que el juicio divino venía sobre Judá, sobre las naciones alrededor, y sobre toda la tierra. Si Dios estaba a punto de juzgar a toda la humanidad, ¿cómo podría Su pacto con Abraham y sus descendientes ser cumplido (ver Génesis 12:1-3)? Pablo nos da la respuesta en Romanos 9:

27También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; 28porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud. 29Y como antes dijo Isaías:

Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes. (Romanos 9:27-29).

Las promesas de Dios a Abraham serían cumplidas a través de un remanente pequeño de Su pueblo escogido, envés de a través de toda la nación. Este remanente estaría compuesto de los justos, no solo aquellos de Judá, sino también de entre los Gentiles:

3 Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová (Sofonías 2:3).

Sabemos que el remanente incluirá a los de Judá:

7 Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio (Sofonías 2:7).

También se nos informa que Gentiles estarán entre los justos que adoran a Dios también:

8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra.
9 En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento.

10 De la región más allá de los ríos de Etiopía me suplicarán; la hija de mis esparcidos traerá mi ofrenda (Sofonías 3:8-10).

Hay varias cosas que colocan al remanente de los justos aparte, del mundo corrupto en el que viven:

Aquellos que son parte del remanente justo buscan a Dios, y obedecen Sus mandamientos:

3 Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio...(Sofonías 2:3a).

Aquellos que son parte del remanente justo son humildes:

buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová... (Sofonías 2:3b).

Aquellos que son parte del remanente justo son justos en sus acciones hacia otros:

13 El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice (Sofonías 3:13).

Sofonías también resume la esperanza del remanente justo:

Sus pecados son perdonados y son lavados de su pecado (3:9, 11, 13).

Serán liberados de o a través del juicio divino (2:1-3).248

Eventualmente serán rescatados de la mano de sus opresores (2:4-15; 3:15).

Ellos tienen la esperanza de futuras bendiciones (2:6-9).

Les será dado fama y honor (3:19-20).

Disfrutarán seguridad y paz (3:13).

Disfrutarán de estar en la presencia de Dios, como Él se regocija sobre ellos como los objetos de Su amor (3:15-17).

Conclusión

Como yo he estudiado el Libro de Sofonías, he sido forzado a reconsiderar la relación entre juicio divino y bendición divina. Siempre he pensado acerca de ellas como opuestas y sin relación alguna. Me gusta pensar del juicio como algo que tiene muy poco que ver conmigo y mucho que ver con mis enemigos. Me gusta pensar de las bendiciones de Dios y salvación como mías, sin relación con el juicio. He llegado a la conclusión que el juicio divino y las bendiciones divinas están muy estrechamente interrelacionadas.

En primer lugar, el juicio de Dios es el medio por el cual Él nos libera de nuestros enemigos (2:4-15; 3:15, 19). Segundo, el juicio divino purifica al remanente justo (3:9). Finalmente, el juicio de Dios es el medio por el cual Dios trae nuestras bendiciones. Cuando Dios remueve a los malvados, es para que Él pueda venir y morar con nosotros. Además, cuando Dios remueve a los malvados, Él da sus posesiones a Su remanente fiel (2:5-7, 9-10). El juicio de los malvados es el medio para nuestra bendición.

Sofonías también nos informa que el juicio divino es el medio por el cual Dios remueve nuestros pecados:

8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra. 9 En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento. 10 De la región más allá de los ríos de Etiopía me suplicarán; la hija de mis esparcidos traerá mi ofrenda. 11 En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte. 12 Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová. 13 El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice. (Sofonías 3:8-13)

Varias verdades muy importantes en estos versículos necesitan ser subrayados. Primero, no son solo los “impíos” los que necesitan liberación de la culpa y castigo de sus pecados; son todos los hombres. Segundo, es Dios quien salva al hombre de sus pecados. No somos nosotros los que debemos trabajar más duro para obtenerla. Es Dios quien produce justicia en nosotros. Tercero, nuestros pecados son perdonados, y somos hechos justos porque Dios ha pasado juicio sobre nuestros pecados. ¿Cómo es esto posible? Sofonías no nos dice, pero tampoco necesita hacerlo. Sabemos que Dios derramó Su ira sobre Su Amado Hijo, Jesucristo, quien cargó con nuestros pecados sobre Él, y quien llevó el castigo que nosotros merecíamos. Es por medio del juicio divino que nosotros somos salvos y que nos hacemos justos. Ese juicio fue llevado por nuestro Señor Jesucristo. Todos aquellos que reconozcan su pecado y culpa, y confíen en la obra salvadora de Cristo en el Calvario en su lugar, tienen el perdón de sus pecados y la seguridad de la vida eternal.

¿Cuáles son algunas de las contribuciones significantes del Libro de Sofonías? Creo se nos da una pista por la colocación de este libro entre los Profetas Menores del Antiguo Testamento. En términos de cronología simple, el Libro de Habacuc es el último de los Profetas Menores antes que Judá vaya al exilio, por manos de los Babilonios. Pero en términos de su colocación en el Antiguo Testamento, es el Libro de Sofonías el que es el último de los Profetas Menores antes del exilio. Sofonías por tanto, sirve como la última palabra escrita de los Profetas Menores pre-exiliados. ¿Acaso algunos acusan a Sofonías de no ser muy original y de solo repetir lo que otros antes que él habían dicho? Eso parece haber sido una buena parte de su trabajo. Por sus repeticiones, Sofonías enfatiza los temas y mensajes importantes de los profetas que ministraron antes que él. Debido a que el ministerio de Sofonías coincide con el de Jeremías, él sirvió como un segundo testigo, cuyo testimonio confirmó las palabras de Jeremías.

Debemos dar gracias a Sofonías por subrayar el hecho que mientras que el juicio de Dios por el pecado será severo, Él también salva un remanente, asegurando así la esperanza de Israel para el futuro.

¿Cuál debe ser nuestra respuesta al mensaje del Libro de Sofonías? Sofonías mismo nos dice.

Primero, somos instruidos por Sofonías estar en silencio:

7 Calla en la presencia de Jehová el Señor, porque el día de Jehová está cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados (Sofonías 1:7).

¿Qué significa callar delante del Señor? Puede significar que cesemos de hacer excusas por nuestro pecado, o que dejemos de negar que somos pecadores, merecedores de la ira de Dios. El silencio algunas veces es visto como una forma de admitir nuestra culpa (Levítico 10:3; Nehemías 5:8; Job 6:24). El silencio también es una expresión de reverencia. El callar delante de Dios es mostrar reverencia a Él (Salmo 62:1; 65:1; Habacuc 2:20; Zacarías 2:13). También puede ser que el silencio que se nos muestra sea el silencio de Jeremías 7:16:

16 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré (Jeremías 7:16; ver también 11:14; 14:11).

El tiempo para el juicio de Dios había venido; no pida el justo a Dios que retenga Su mano. Esté el justo aguardando en silencio el “Día de Juicio.”

Segundo, se nos instruye buscar al Señor:

1 Congregaos y meditad, oh nación sin pudor, 2 antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la ira de Jehová venga sobre vosotros. 3 Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová (Sofonías 2:1-3).

Yo tomo esto como un llamado al arrepentimiento para aquellos que no conocen a Dios, como también para aquellos que lo conocen. Hombres y mujeres deben prepararse para conocer a su Dios. Amigos, el gran y final “Día de Juicio” aún está en el futuro, pero no está muy lejos. Las malas noticias es que todo y cada uno de nosotros es pecador, merecedor del juicio de Dios – el mismo juicio descrito en Sofonías (ver también Romanos 3:9-20). Las buenas noticias es que Dios mandó Su Hijo, Jesucristo, para sufrir el juicio de Dios en nuestro lugar. Cuando Jesús murió en la cruz del Calvario, Él no murió por Sus pecados, pues Él fue el Cordero sin mancha de Dios. Él no murió meramente por las manos de Roma; Él llevó el juicio de Dios que debió haber sido para nosotros. Él se levantó entonces de los muertos y ascendió al Padre en el cielo. Él ofrece salvación a cualquiera que confíe en Él. Aquellos que lo rechacen deberán aguantar la ira eternal de Dios. Que pensamiento tan aterrador.

Tercero, el remanente justo es instruido a esperar en el Señor:

8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra (Sofonías 3:8).

El Día del Juicio, el “Día del Señor,” ciertamente viene. El piadoso debe esperar pacientemente a que venga. Este será un día de vindicación y liberación para el remanente justo.249 Este será el día que comience los tiempos de bendición. Los justos deben evadir tomar venganza y esperar en el día que Dios hará todas las cosas correctas.

Cuarto, los justos deben gozosamente adorar a Dios, a la luz de la venida del “Día del Señor”:

14 Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén. 15 Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal. 16 En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos. 17 Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos. 18 Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga. 19 He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra. 20 En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová (Sofonías 3:14-20).

La profecía de Sofonías termina con un llamado a la adoración. El profeta no está hablando de adorar en algún día futuro, aunque ciertamente este vendrá. Él está llamando a una adoración ahora mismo. El pueblo de Dios debe adorar porque el “Día de Juicio” y los tiempos de bendición ciertamente vendrán. El pueblo de Dios debe adorar por fe, sabiendo que Dios es un Dios que guarda el Pacto. Él siempre cumple Sus promesas, sean promesas de juicio o de bendición. Aún en los tiempos más difíciles, el futuro de los justos es claro, y seguro.

En un sentido, nuestro “Día de Juicio” vino hace 2,000 años, cuando nuestro Señor Jesucristo llevó nuestro juicio en la cruz del Calvario. No debemos temer la venida del juicio de Dios, y ansiosamente esperamos la medida completa de las bendiciones prometidas de Dios. Mucho de lo que fue futuro para los santos de antaño ahora es historia para nosotros. Podemos ver hacia atrás a la cruz del Calvario, mientras que ellos solo podían ver al futuro. Repito, cuanto más debemos entrar en una adoración gozosa, sabiendo que escaparemos al juicio divino, y que pronto entraremos en nuestras bendiciones eternas, todo debido a la persona y trabajo de nuestro Señor Jesucristo.


245 Este es el manuscrito editado de un mensaje dado por Robert L. Deffinbaugh, maestro y anciano en la Community Bible Chapel, en Septiembre 9, 2001.

246 A menos que sea de otra manera indicado, todas las citas de la Escritura son de la Biblia NET. La NUEVA TRADUCCIÓN INGLESA, también conocida como LA BIBLIA NET, es una traducción completamente nueva de la BIblia, y no una revisión de versiones previas en Inglés. Fue terminada por mas de veinte académicos (maestros bíblicos), quienes trabajaron directamente con los mejores textos disponibles al momento en Arameo, Hebreo y Griego. El proyecto de traducción empezó originalmente como un intento de proveer una versión electrónica de una traducción moderna para distribución electrónica por Internet y CD (Disco compacto). Cualquier persona en cualquier parte del mundo con una conexión al Internet será capaz de usar e imprimir la Biblia NET sin costo alguno para estudio personal. Además, cualquiera que quiera compartir la Biblia con otros puede imprimir copias ilimitadas y regalarlas gratuitamente a otros. Esta disponible en el Internet en: http://www.netbible.org/.

247 Este es un texto muy interesante. ¿Porqué juzgaría Dios a los hijos de la realeza de Judá por vestir ropa extranjera? Me parece a mí que al hacer esto, ellos se identificaban con las naciones y prácticas paganas. La nación de Israel debía ser distinta y separada de todas las naciones. Comenzar a vestirse como extranjero era rechazar su identidad única. Era, en efecto, renunciar a su identidad. Si aquellos en Judá comenzaban a identificarse con sus enemigos, ¿qué harían cuando fueran dispersados? Los líderes eran los que sentaban un precedente a la nación. Lo que los hijos de la realeza hicieran, la nación también lo haría. ¿Qué tanta influencia tuvo la Princesa Diana sobre las jóvenes en sus días como princesa?

248 Las palabras de Sofonías 2:1-3 puede ser un llamado al arrepentimiento para el no-creyente, y esto explicaría el porqué el profeta menciona liberación como una posibilidad. A uno ciertamente le da la impresión que a los justos también se les indica, y que ellos, también, pueden escapar algo de la destrucción venidera, si persisten en justicia. Sin embargo, no hay  garantía de un “cheque en blanco” que los justos escaparán todo sufrimiento. Por tanto, yo he dicho que el remanente de los justos serán liberados a través del juicio (como lo fue Noé y su familia, en el arca), o del juicio. 

249 Ver 2 Tesalonicenses 1:4-8.

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